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Thor, su martillo y la motivación durante la cuarentena

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Artículo original sobre la importancia vital de la motivación y la necesidad de un cambio de enfoque en el papel de los maestros publicado el día 25 de abril por el profesor André Luís Corrêa en su muro de Facebook.

La escuela me informó: su hijo tomará clases virtuales todos los días durante la cuarentena.

Mi esposa y yo somos maestros. Estamos muy cansados, principalmente porque mi esposa está dando clases virtuales a grupos de entre 15 y 20 niños conectados por videoconferencia. Mientras pasa la tarde pidiendo a los estudiantes que apaguen sus micrófonos, pidiendo silencio para hablar, pidiendo que tengan paciencia para que pueda repetir el concepto que está enseñando, me quedo afuera con nuestros dos hijos pensando que todo está mal.
No podía soportarlo ya y decidí hacer un trabajo diferente con nuestros hijos. Empecé a trabajar en un Proyecto de Investigación, algo que aprendí gracias a mi amigo José Pacheco.
– Pero, André ¡Tus hijos tienen 5 y 7 años! ¡Tu hija ni siquiera sabe leer y escribir!
Abrí una cuenta de correo electrónico para mi hijo y otra para mi hija. Creamos cuentas familiares con control parental utilizando Google Family Link. Creamos un aula en Google Classroom (una gran herramienta para que el alumno cree un portfolio de investigación) y nos dimos de alta como maestros y a nuestros hijos como alumnos.
Creé una primera actividad llamada PROYECTO DE INVESTIGACIÓN # 1. Configuré un formulario.

22 de abril
Mi hijo entró al aula de Google y empezó a completar el formulario …

¿Qué quieres aprender?
R: Cómo Thor consiguió el martillo.

Mi esposa me miró con recelo.
– André, ¿qué pasa? ¿Cómo será esto? Marvel ¡¡ superhéroes !!
– Cálmate … ¡Necesita empezar por algo que despierte su interés y curiosidad! No es lo que quiero enseñarle ¡Pero eso es lo que él quiere aprender ahora! Aprenderá a aprender. No voy a enseñarle nada.
Mi hijo continuó rellenando el formulario (yo estaba a su lado siguiendo el proceso).

¿Por qué quieres aprender esto?
R: Siempre quise saberlo.

[Es fantástico lo simple, directo y práctico que puede ser un niño.]

¿Qué vas a hacer más tarde con ese conocimiento?
R: Nada, solo quiero saber.

[Como este primer momento es para que él tenga contacto con el proceso, no hice ninguna intervención en este punto. Quiere matar la curiosidad ¡Ok! ¡Ser curioso es muy bueno! Mi esposa me miró todavía con recelo y yo no tenía idea de dónde terminaría todo, pero, como dice José Pacheco, el papel del maestro debe ser gestionar la imprevisibilidad.]

¿Qué personas pueden ayudarte a aprender sobre esto?
R: Mi tío abuelo.

¿Por qué puede ayudarte?
R: Sabe mucho sobre superhéroes.

Luego completó un cronograma indicando el día de la semana, la hora y la actividad que haría. Hubo dos actividades: llamar al tío abuelo y ver la película de Thor.
Envió un mensaje por Whatsapp a su tío abuelo preguntándole cómo Thor consiguió el martillo. Minutos después recibió una respuesta diciendo que el padre de Thor, Odin, le dio el martillo Mjolnir. Mi hijo fue a la hoja del proyecto y completó allí donde decía «Escriba todo lo que aprendió en esta investigación».
Más tarde, vimos la película juntos. Para su sorpresa, Thor aparecía con el martillo Mjolnir en las manos desde la primera escena. Mi hijo se dio cuenta de que no obtendría la respuesta. Vimos la película hasta el final y, a medida que avanzaba, le hice algunas preguntas y él me hizo otras. Detuvimos la película, se sentó frente a la computadora y escribió en el espacio que decía «¿Qué necesitas investigar todavía?»

Después de la película, formuló las siguientes preguntas:

¿Cómo se hizo Mjolnir?
¿De qué lengua proviene el nombre Mjolnir?
¿Qué héroe está relacionado con la radiación gamma?
¿Quién creó a Thor?
¿Quiénes eran los vikingos?
¿Qué herramienta S.H.I.E.L.D. puedo usar para analizar Mjolnir?
¿Qué son los nueve reinos?

Mi hijo se fue a dormir y yo me puse a trabajar como tutor. Abrí Google Classroom, miré su trabajo y empecé a recomendarle algunos sitios web para que encontrara las respuestas que estaba buscando. Mi hijo no sabe cómo usar Google y todavía no entiende cómo funciona la investigación en línea, por lo que necesito brindarle esta ayuda.

23 de abril
Mi hijo abrió Google Classroom y le mostré lo que había escrito en su trabajo. Allí fue a mirar el primer sitio web. Lo abrió y comenzó a leer. Estaba en la cocina y oí que estaba leyendo el texto completo, pero la información sobre Mjolnir estaba en el primer y segundo párrafo.
Le dije:
– Hijo, no necesitas leer todo el texto. Puedes leer la parte que te interesa para responder tu pregunta.
– ¡Pero quiero leerlo todo, papá! ¡Es interesante!

Después le pregunté:
– Entonces ¿qué aprendiste?
– Aprendí que Odin luchó contra el Dios de la Tormenta y lo atrapó en un metal llamado Uru. Luego tomó este Uru, se lo dio a los enanos y les pidió que hicieran un martillo. Este martillo se llama Mjonir. Es por eso que Thor tiene el poder del trueno, porque Mjolnir tiene al dios de la tormenta dentro de si.
– ¡Bien! Ahora puedes escribir eso en tu hoja de investigación.

Se fue a escribir. Después de que terminó, me preguntó:
– Papá, ¿cuántos Mjolnir hay?
– ¿Por qué me estás preguntando eso?
– Porque vi en ese texto una imagen que mostraba a varios héroes usando Mjolnir.
– ¿Por qué no apuntas esa pregunta para buscarla más tarde?
– ¡Buena idea!

Luego fue al segundo sitio, buscando el origen de la palabra Mjolnir. En Wikipedia descubrió que Mjolnir está escrito de diferentes maneras y que el nombre significa: el que aplasta. También descubrió que Mjolnir está relacionado con la mitología escandinava.

– Hijo, ¿qué es la mitología?
– Son las leyendas, las historias.
– ¿Qué es Escandinavia?
– No sé.
– ¿Por qué no haces clic en la palabra «mitología escandinava» y ves lo que sucede?

Hizo clic y descubrió que Escandinavia no es un país, sino una región compuesta por 3 países: Noruega, Suecia y Dinamarca.

– Pero ¿dónde es eso? – pregunté
– No sé.
– ¿Miramos el mapa en la pared de tu habitación?
– ¡Vamos!

Se colocó frente al mapa y buscó los 3 países. Le mostré dónde estaba Europa. Los encontró y se sintió feliz.

– Pero, ¿qué idioma hablan en esos países? – me preguntó
– Escribí en Google: idioma danés.
– ¡Danés! Entonces el otro debe ser noruego y sueco – dijo
– Escribí: idioma sueco.
– ¡Sueco!
– Entonces, hijo, ¿qué aprendiste?
– Mjolnir es una palabra que se puede escribir de muchas maneras. Tiene que ver con Escandinavia. Cada país la escribe de una manera: un sueco, un noruego y un din … din … danés. Descubrí que Mjolnir significa: el que aplasta o el que destruye.
-Genial hijo. Anótalo en tu formulario de búsqueda.

Nos detuvimos en ese punto. Increíble ver al niño aprender así, a su ritmo, a la profundidad que él quiere, guiado por su curiosidad. Así es como las escuelas deberían ser. A partir de una simple pregunta sobre un superhéroe, desembocó en el origen de las palabras, en el interés sobre la mitología, la geografía, la historia y quién sabe dónde terminará. Cuando esté satisfecho con su investigación, se detendrá y haremos una evaluación de todo lo que ha aprendido. Entonces empezaremos una nueva búsqueda.

No he olvidado a mi hija, no. Ella también está experimentando lo mismo, pero a su manera y a su ritmo. Como no sabe escribir, le leí lo que decía en el formulario de investigación y ella respondió.

¿Qué quieres aprender?
R: Quiero aprender a escribir.

¿Por qué quieres aprender esto?
R: Creo que es genial. Cuando alguien me pida que escriba, podré hacerlo.

¿Qué vas a hacer con ese conocimiento más tarde?
R: Quiero escribir una carta de amor a mi amigo P.

¡Nada mejor que tener un objetivo concreto para motivar el aprendizaje!
Me puse en contacto con un especialista en alfabetización, José Pacheco, y él me dio un consejo para comenzar a jugar con mi hija. Le pregunté qué objetos en la casa quería nombrar. Escribimos cada palabra en un papel pequeño. Al día siguiente, saqué 3 papeles y le pedí que los colocara. Miró el primer papel, me miró y me dijo:
– No sé leer, papá.
– Pero tienes el alfabeto pegado en la pared de la habitación ¿Vamos a mirar?
– ¡Sí!
Identificó la primera letra y colocó su dedo meñique sobre ella. Empecé a cantar A, B, C, D, E, F, G …
Cuando nos detuvimos ante la letra, ella hizo sonar la letra. Luego miró la segunda carta, juntó las dos, corrió y pegó el papel en el lugar correcto.

¡La educación es hermosa! Desafortunadamente, todavía hay personas que piensan que los maestros no son importantes en la educación. ¡Al contrario! El maestro en su rol de asesor o tutor del alumno es importantísimo, como quedó claro con esta experiencia. Su función no debería ser la de enseñar ni instruir. ¡Sino despertar la curiosidad! Fomentar el deseo de aprender.
Lamentablemente, las escuelas insisten en dejar a los maestros solos en el aula, con más de 20 estudiantes delante y sin internet. ¿Cómo mostrar a los estudiantes del siglo XXI cómo aprender de una manera acorde con su realidad?
El resultado está a la vista. Los adultos se rompen la cabeza y se frustran porque no saben cómo usar la tecnología, los maestros piensan que necesitan crear contenidos como si fueran youtubers y gastan tiempo y energía en una labor poco eficiente que no fomenta la autonomía de los alumnos ni despierta su interés.
Con suerte, este virus implosionará la educación del siglo XIX de la que seguimos impregnando las aulas en pleno siglo XXI.

 

Artículo traducido de su fuente original:

Facebook · André Luís Corrêa · Abril 2020

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tiempo para brillar

Guía rápida para los que viven con incertidumbre, para pensadores perfeccionistas altamente sensibles

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Artículo original de Paula Prober publicado el 30 de marzo de 2020 en https://rainforestmind.wordpress.com/

 

Tal vez pienses que, dado que tienes altas capacidades, se supone que no debes asustarte por esta pandemia global. También puedes pensar en alguna de todas estas cosas:

No se te permite estar ansioso, confundido o ser improductivo. Deberías usar todo tu tiempo en casa de manera creativa mientras organizas los utensilios de cocina, limpias el garaje y finalmente consigues terminar de leer Anna Karenina. Debes educar pacientemente a tus hijos súper intensos con experimentos científicos sofisticados. Es tu deber llamar a tus vecinos para ver quién necesita papel higiénico. Debes pedir comida de los restaurantes locales para mantenerlos a flote. Deberías haber ido a la facultad de medicina, como tu padre quería, para poder ahora encontrar la cura para este virus porque, después de todo, eres tan inteligente y sientes tanta empatía por los profesionales médicos que deberían ser tú. Deberías estar agradecido de tener un hogar, suficiente comida y un promedio de calificaciones de 9.6 y no sentirte aplastado por todas las actividades importantes que planeaste para los próximos meses y han sido canceladas.

¿Estoy en tu cabeza?

Mientras tanto, tu corazón está destrozado por los seres humanos de todo el planeta que están muriendo. Estás despierto toda la noche imaginando las implicaciones y las conexiones y las posibilidades que tal vez nadie más está viendo. Sentirte fuera de control está desencadenando todos los traumas de tu infancia, por lo que te encuentras repitiendo viejas frases autocríticas que creías que habían desaparecido hace tiempo. Tus amigos proponen escenarios simplistas sobre lo que está sucediendo que te enfurecen. Te duele el contacto humano que no has tenido en estas semanas. Estás anticipando aún más las complicaciones por los efectos de la crisis climática que todos parecen haber olvidado. Estás a punto de explotar por esa combinación angustiante de aburrimiento y soledad. Te sientes impotente, irritable, asustado y responsable. Te da vergüenza admitir que estás acumulando en secreto gel para el pelo porque en caso de que finalmente aparezca tu futuro amor, lo que es casi imposible teniendo en cuenta que no vas a salir de tu casa, tienes que tenerlo todo bajo control.

Algo tiene que estar bajo tu control ¿No es así?

¿Qué tal esto?

Amabilidad. Generosidad. Amor. Levedad.

“Nuestra amabilidad es una luz. Cuanto más la extendemos, más brillante se vuelve y más oscuridad iluminamos. Podemos dar, sin expectativas, hasta que la bondad fluya desde nuestras profundidades, presente nuevas posibilidades y amplíe nuestro sentido de propósito.” Jean Houston

Tienes mucha luz. Tal vez la has estado escondiendo porque te avergonzabas por brillar demasiado. Quizás no creas en ti mismo porque te criticaron por tu entusiasmo por las bibliotecas, los filamentos pluricelulares de las partes vegetativas de los hongos, el universo y por todo lo demás.

Es hora de brillar de todos modos. Confía en tu luz. Mira a dónde te lleva.

Aquí hay una idea: Guarda silencio. Sintonízate contigo mismo. Respira lentamente y luego siente tu cuerpo. Imagina que tu luz está ahí. Puede estar oculta debajo de los miedos, de la ansiedad, de la vergüenza y de las viejas creencias familiares disfuncionales. Tal vez la sientas, tal vez no. Pero está ahí. Créeme. Pídele a tu alma que te ayude. Está esperando que le preguntes. Siente tu luz brillar. Deja que te calme y te hable. Dibuja o escribe en tu diario lo que te dice.

Ahora es tu momento. Tu tiempo para brillar. Hazlo.

 

Paula Prober es una psicoterapeuta estadounidense especializada en superdotación y altas capacidades. Autora del libro Your Rainforest Mind: A Guide to the Well-Being of Gifted Adults and Youth, (Junio 2016).

Twitter @paulaprober

 

Artículo traducido de su fuente original:

A Quick Guide To Living With Uncertainty For Super Smart Overthinkers, Perfectionists, And HSPs

Paula Prober MARCH 31, 2020

 

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crisis covid19

¿Por qué deberíamos ignorar toda esa presión de extrema productividad inspirada por la crisis del coronavirus?

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Artículo original de Aisha Ahmad publicado el 27 de marzo de 2020 en https://www.chronicle.com/

Entre mis colegas académicos y amigos he observado una respuesta común a la crisis del Covid-19. Luchan valientemente por mantener una sensación de normalidad: se apresuran a ofrecer cursos en línea, mantienen horarios estrictos de escritura y crean escuelas Montessori en las mesas de sus cocinas. Esperan abrocharse el cinturón por un corto período hasta que las cosas vuelvan a la normalidad. Le deseo a cualquiera que siga ese camino la mejor de las suertes, y salud.

Sin embargo, como alguien que tiene experiencia en crisis en todo el mundo, lo que veo detrás de esta lucha por la productividad es una suposición peligrosa. La respuesta a la pregunta que todos se hacen: «¿Cuándo terminará esto?» Es simple y obvia, pero terriblemente difícil de aceptar. La respuesta es nunca.

Las catástrofes globales cambian el mundo, y esta pandemia es muy parecida a una gran guerra. Incluso si contenemos la crisis del Covid-19 dentro de unos meses, el legado de esta pandemia vivirá con nosotros durante años, tal vez décadas por venir. Cambiará la forma en que nos movemos, construimos, aprendemos y nos conectamos. Simplemente no hay forma de que nuestras vidas se reanuden como si esto nunca hubiera sucedido. Y así, aunque puede hacernos sentir bien en este momento, es una tontería sumergirse en un frenesí de actividad u obsesionarse con la productividad en este momento. Eso es negación y autoengaño. La respuesta emocional y espiritualmente sana es prepararse para ser transformados para siempre.

El resto de este artículo es una ofrenda. Mis colegas de todo el mundo me han pedido que comparta mis experiencias de adaptación a condiciones de crisis. Por supuesto, solo soy un ser humano, luchando como todos los demás para adaptarse a la pandemia. Sin embargo, he trabajado y vivido en condiciones de guerra, conflictos violentos, pobreza y desastres en muchos lugares del mundo. He experimentado escasez de alimentos y brotes de enfermedades, así como largos períodos de aislamiento social, movimiento restringido y confinamiento. He realizado investigaciones galardonadas en condiciones físicas y psicológicas intensamente difíciles, y celebro la productividad y el rendimiento en mi propia carrera académica.

Comparto aquí los siguientes pensamientos durante este momento difícil con la esperanza de que ayuden a otros a adaptarse a condiciones difíciles. Toma lo que necesites y deja el resto.

Etapa No. 1: Seguridad

Los primeros días y semanas en una crisis son cruciales, y debes dejar un amplio espacio para permitir un ajuste mental. Es perfectamente normal y apropiado sentirse mal y perdido durante esta transición inicial. Considera que es bueno que no estés en negación y que te permitas superar la ansiedad. Ninguna persona en su sano juicio se siente bien durante un desastre global, así que agradece la incomodidad como un signo de cordura. En esta etapa, me enfocaría en la comida, la familia, los amigos y, tal vez, en la forma física. (No te convertirás en un atleta olímpico en las próximas dos semanas, así que no pongas expectativas ridículas sobre tu cuerpo).

A continuación, ignora a todos los que publican esa incesante muestra de súper productividad en las redes sociales en este momento. Está bien que sigas despertándote a las 3 a.m., está bien que te hayas olvidado de almorzar y no puedas hacer una clase de yoga a través de Zoom. Está bien que no hayas tocado esa revisión ni su reenvío en tres semanas.

Ignora a las personas que publican que están escribiendo documentos y a las personas que se quejan de que no pueden escribir documentos. Están en su propio viaje. Corta el ruido.

Sabe que no estás fallando. Deja de lado todas las ideas profundamente tontas que tienes sobre lo que deberías estar haciendo en este momento. En cambio, concéntrate intensamente en tu seguridad física y psicológica. Tu primera prioridad durante este período temprano debe ser asegurar tu hogar. Obtener lo esencial para tu despensa, limpiar la casa y hacer un plan familiar coordinado. Ten conversaciones razonables con tus seres queridos sobre la preparación necesaria para emergencias. Si tienes un ser querido que trabaja en la sanidad o en la policía o es un trabajador esencial, redirige tus energías y apoya a esa persona como tu principal prioridad. Identifica las necesidades y atiéndelas.

No importa cómo sea tu unidad familiar, necesitarán un equipo en las próximas semanas y meses. Diseña una estrategia para la conexión social con un pequeño grupo de familiares, amigos y/o vecinos, mientras mantienes el distanciamiento físico de acuerdo con las pautas de salud pública. Identifica a los más vulnerables y asegúrate de que estén incluidos y de que se sientan protegidos.

La mejor manera de formar un equipo es ser un buen compañero de equipo, así que toma la iniciativa para asegurarte de que no estás solo. Si no implementas esta infraestructura psicológica, el desafío de las medidas necesarias de distanciamiento físico será aplastante. Construye un sistema sostenible y seguro ahora.

Etapa No. 2: El cambio mental

Una vez que te hayas asegurado a ti mismo y a tu equipo, te sentirás más estable, tu mente y tu cuerpo se ajustarán, y anhelarás desafíos que sean más exigentes. Con el tiempo, tu cerebro podrá y se restablecerá a las nuevas condiciones de crisis, y reanudará su capacidad para realizar trabajos de alto nivel.

Este cambio mental te permitirá volver a tener un alto rendimiento, incluso en condiciones extremas. Sin embargo, no te apresures ni prejuzgues tu cambio mental, especialmente si nunca antes has experimentado un desastre. Una de las publicaciones más relevantes que vi en Twitter (del escritor Troy Johnson) fue: «Día 1 de Cuarentena: Voy a meditar y hacer entrenamiento corporal. Día 4: *simplemente verteré el helado en el pasta*.» Es divertido, pero también habla claramente del problema.

Ahora más que nunca, debemos abandonar lo performativo y adoptar lo auténtico. Nuestros cambios mentales esenciales requieren humildad y paciencia. Centrarse en el cambio interno real. Estas transformaciones humanas serán honestas, crudas, desagradables, esperanzadoras, frustrantes, hermosas y divinas. Y serán más lentas de lo que esperamos. Sé lento. Deja que esto te distraiga. Deja que cambie tu forma de pensar y cómo ves el mundo. Porque el mundo es nuestro trabajo. Y así, que esta tragedia derribe todos nuestros supuestos erróneos y nos dé el coraje de tener nuevas y audaces ideas.

Etapa 3: Abraza una nueva normalidad

Al otro lado de este cambio, tu cerebro maravilloso, creativo y resistente te estará esperando. Cuando tus cimientos sean sólidos, crea un cronograma semanal que priorice la seguridad de su equipo local y luego forje bloques de tiempo para las diferentes categorías de trabajo: enseñanza, administración e investigación. Realiza primero las tareas fáciles y avanza en el trabajo pesado. Levántate temprano. El yoga en línea y el crossfit serán algo más fáciles en esta etapa.

Las cosas comenzarán a sentirse como más naturales. El trabajo también tendrá más sentido y te sentirás más cómodo al cambiar o deshacer lo que ya está en movimiento. Surgirán nuevas ideas que no se te habrían ocurrido si hubieras permanecido en la negación. Continúa abrazando tu cambio mental. Ten fe en el proceso. Y apoya a tu equipo.

Comprende que esto es como una maratón. Si corres demasiado al principio, vomitarás en tus zapatos a final de mes. Prepárate emocionalmente para que esta crisis continúe durante 12 a 18 meses, seguida de una recuperación lenta. Si termina antes, te sorprenderá gratamente. En este momento, trabaja para establecer tu serenidad, productividad y bienestar en situaciones de alerta sostenida.

Ninguno de nosotros sabe cuánto durará esta crisis. Todos queremos que nuestras tropas estén en casa antes de Navidad. La incertidumbre nos está volviendo un poco locos a todos.

Por supuesto, habrá un día en que termine la pandemia. Abrazaremos a nuestros familiares y amigos. Regresaremos a nuestras aulas y a las cafeterías. Nuestras fronteras se abrirán de nuevo a un movimiento más libre. Nuestras economías algún día se recuperarán de la recesión.

Sin embargo, ahora estamos justo al comienzo de este viaje. Para la mayoría de las personas, nuestras mentes no han aceptado el hecho de que el mundo ya ha cambiado. Algunos se sienten distraídos y culpables por no poder escribir lo suficiente o impartir cursos en línea. Otros están usando su tiempo en casa para escribir y reportar una explosión de productividad en la investigación. Todo eso es ruido: negación y autoengaño. Y en este momento, la negación solo sirve para retrasar el proceso esencial de aceptación que nos permitirá reinventarnos en esta nueva realidad.

Al otro lado de este viaje de aceptación están la esperanza y la resistencia. Sabremos que podemos hacer esto, incluso si nuestras luchas continúan durante años. Seremos creativos y receptivos, y encontraremos luz en todos los rincones. Aprenderemos nuevas recetas y haremos nuevos amigos. Tendremos proyectos que no podemos imaginar hoy e inspiraremos a personas que aún no hemos conocido. Y nos ayudaremos los unos a los otros. No importa lo que suceda después, juntos lo conseguiremos.

Para terminar, doy gracias a aquellos amigos que vienen de lugares difíciles, que vivieron este sentimiento de desastre en sus propios huesos. En los últimos días, nos hemos reído de las heridas de nuestra infancia y nos hemos regocijado en nuestras profundas tribulaciones. Dimos gracias y aprovechamos la resistencia de nuestras viejas heridas de guerra. Gracias por ser guerreros de la luz y por compartir la sabiduría nacida de su sufrimiento. Porque las crisis siempre son grandes maestras.

 

Aisha Ahmad es profesora asistente de ciencias políticas en la Universidad de Toronto y autora del galardonado libro Jihad & Co: Black Markets and Islamist Power (Oxford University Press, 2017).

Twitter @ProfAishaAhmad

 

Artículo traducido de su fuente original:

Why You Should Ignore All That Coronavirus-Inspired Productivity Pressure

Aisha S. Ahmad MARCH 27, 2020

https://www.chronicle.com/article/Why-You-Should-Ignore-All-That/248366

 

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