automotivación

La clave del éxito está en la automotivación

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Traducción del artículo original sobre automotivación de Joanna Haase y Sharon Duncan publicado en Marzo de 2017.

Destination Success: Raising a Self-Actualized Adult not a Straight “A” Student

Gracias Soy Supedotado · Tu refugio por darnos a conocer el artículo a través de sus RRSS.

El destino es el éxito: Criar a un adulto auto-realizado y no a un estudiante ejemplar

Algunos niños con altas capacidades simplemente no están interesados en lo académico. Como padres, puede ser muy frustrante observar a nuestros hijos, hipotéticamente capaces de alcanzar la excelencia en cualquier ámbito que eligieran, estar absolutamente carentes de motivación para afrontar la más mínima tarea. Aunque hay múltiples razones por las cuales un estudiante con altas capacidades podría no prosperar en el entorno académico, en algunos casos, aún con todas las adaptaciones del mundo (reuniones eternas con los tutores, 504 planificaciones diferentes, sobornos e incluso amenazas…) no se tiene éxito en la tarea. Frustrados y confundidos, tanto los padres como los educadores invierten muchas veces tantísimo tiempo y energía intentando encontrar la solución a los problemas en la escuela que pierden el norte hacia el verdadero objetivo que ha de ser ayudar a los niños a que se transformen en adultos competentes.

Desafortunadamente, intentando forzar el éxito en la escuela podemos dejar a nuestros niños muy poco preparados para la vida adulta y poner en riesgo su salud mental haciéndolos más proclives al abuso de sustancias y al aislamiento social. Si bien casi todo el mundo podría nombrar a un estudiante superdotado que dejó la escuela secundaria y consiguió más tarde grandes logros, muy poco tiempo se invierte en entender realmente cómo esos individuos fueron guiados y llegaron a convertirse en adultos emocionalmente sanos y profesionalmente realizados. Entonces ¿cómo hacen los padres de esos niños brillantes, potencialmente capaces de todo, pero aparentemente desmotivados, para ayudar a sus hijos a encontrar el equilibrio entre sus pasiones y la practicidad del mundo real, a aprender la resiliencia necesaria para trabajar en tareas que no quieren llevar a cabo, a desarrollar un sentido sano de identidad a pesar del disgusto que les produce o del mediocre desempeño que tengan en el colegio?

El primer paso es reconocer que no es un problema del niño, sino un problema derivado del constructo social. Los padres necesitan dar un paso atrás, tomar perspectiva, repensar y gestionar sus propias expectativas, miedos y sus propias experiencias pasadas para la consecución de metas y logros o la falta de ellas y la incapacidad para alcanzarlos. Cuando un niño llega a este mundo con un sistema de valores interno muy fuerte, sostenido por sus propias experiencias y no por consecuencias externas como elogios o castigos, necesitamos reconocerlo y asumir que ese niño refleja y posee una resiliencia innata que confundimos con resistencia. En vez de intentar moldear a este niño para que se ajuste a la norma, necesitamos respetarlo, nutrirlo y ayudarle a refinar ese extraño don que posee. Estos son los niños a los que no se puede sobornar, que hacen las cosas porque son lo correcto, lo que se debe hacer según su escala de valores interna, y no porque es lo esperado o lo exigido. Son niños que aprenden porque eligen, porque desean aprender, y no buscando la aprobación de nadie. Son los niños que pueden cambiar el mundo, precisamente porque no se someten ante criterios externos.

Una vez que los padres aceptan que el camino de su hijo puede ser diferente al establecido, necesitan aprender a acompañarlo y ayudarlo para que consiga equilibrar su fabulosa naturaleza independiente con el hecho irrefutable de que vive en el mundo real. No se puede esperar que las escuelas y los empleos se adapten a todas las idiosincrasias. Los padres se enfrentan a la difícil tarea de convencer a sus hijos de que hay muchas cosas a tener en cuenta más allá de su propia e irrefrenable autodeterminación. Una manera interesante de iniciar este diálogo es asistiendo al niño en la tarea de delinear lo costos y beneficios de sus decisiones y de las implicaciones de sus actos. Ayudarlos a trazar un mapa y un camino real hacia sus propios objetivos es una manera bastante efectiva de hacerlo. Un ejemplo de esto ocurrió con un niño que estaba siendo expulsado de un grupo de matemáticas avanzadas porque se negaba a entregar las tareas, aún cuando le resultaban fáciles. Su colegio tenía el típico sistema rígido de seguimiento y control de los estudiantes casi marcado a fuego. Si no se mantenía dentro del carril establecido, exigido y esperado se quedaría fuera de otras oportunidades que serían importantes para que él consiguiera sus objetivos a futuro. Esto al niño no le importaba lo más mínimo. Veía la educación superior demasiado lejos y sus colegas mayores le habían advertido que el profesor de matemáticas de cursos más avanzados era aún peor que el actual. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que, si no seguía por el camino trazado, se quedaría fuera de la competición anual de matemáticas del distrito, todo cambió. Los adultos, los padres, los profesores, no daban mayor importancia a la competición. El niño sí. Una vez que descubrió un objetivo deseado y real, no hubo ningún problema en poner en marcha las tareas previas necesarias para su consecución; entre ellas entregar las tareas de matemáticas. El éxito llegó cuando el niño descubrió por si mismo cómo sus acciones presentes impactarían en sus logros futuros. No se trataba de encontrar el camino correcto entre los cursos de matemáticas de la escuela, o de cómo influiría eso en sus posibilidades de elección académica posterior, sino de descubrir un objetivo que fuera relevante y significativo para él, y en que llegara a entender qué es lo que tenía que hacer para conseguirlo. Mientras este ejemplo ilustra cómo el niño lleva a cabo una tarea no deseada en cuanto la visualiza como un paso necesario para la consecución de un objetivo personal, importante y sí deseado, muy frecuentemente ese conveniente y necesario prerrequisito no existe. En esos casos, si no podemos encontrar un objetivo que al niño le importe conseguir, los padres deben permitir que ocurran las consecuencias naturales de sus actos. No servirá de nada amenazarlos, intentar encauzarlos, castigarlos ni sobornarlos. Simplemente deben dejar que las cosas ocurran, y permitirles así afrontar las consecuencias en el mundo real de sus decisiones, por muy duras que parezcan. Debemos ser conscientes de que, algunos niños, mientras no ven el punto por sí mismos, pueden responder positivamente si llegan a comprender por qué algo es importante, ya sea desde un punto de vista ético o moral, o porque afecta de alguna manera a una persona que para ellos es importante.

Es fundamental que estos niños aprendan a apropiarse y navegar su naturaleza independiente. Pero también es cierto que como padres necesitamos muchas veces protegerlos de influencias externas que podrían dañar su naturaleza de una manera poco saludable. Protegerlos de expectativas dañinas y tóxicas no es lo mismo que sobreprotegerlos, aunque esto no parezca estar tan claro para el resto del mundo. Una vez más, los padres deben ser muy valientes para enfrentarse y desmontar los métodos tradicionales de crianza cuando se trata de su hijo con altas capacidades. Un ejemplo de esto es la experiencia de una niña profundamente superdotada que estaba teniendo serias dificultades para afrontar las presiones que se imponía para cumplir con las exigencias y los altos estándares académicos. Comprendiendo sus necesidades, sus padres decidieron desescolarizarla y poner a su alcance múltiples oportunidades y actividades que mantuvieran un elevado nivel de reto académico, social, físico, emocional y adaptado a sus intereses individuales. Una vez que ella sintió que podía aprender a su ritmo, sin la presión de tener que alcanzar un rendimiento impuesto desde fuera, su malestar y su rebeldía desaparecieron. Dos años más tarde, estaba terminando el bachillerato por su propio camino.

¿Qué fue lo que había cambiado? La niña pasó de ser un fracaso intentando hacer lo que le exigían, a tener éxito siendo ella misma.

Los estudiantes que desperdician su energía intentando complacer o buscando la aprobación o el premio, se sienten a menudo agotados, quemados, vacíos, insatisfechos. Por el contrario, los estudiantes que se dirigen a objetivos propios, motivados por sus deseos internos, se ajusten o no a las expectativas del sistema educativo, es mucho más probable que se conviertan en adultos automotivados y realizados. Lo que debemos hacer es honrarlos; proteger lo que son en toda su individualidad. A través de la aceptación, el amor, la lógica y un poco de sentido común, podemos ayudar a estos inusuales y maravillosos niños a conseguir autonomía entendiendo las implicaciones que sus acciones tienen en sus propias vidas. Debemos recordar que, aunque parezca no importarles la opinión ajena o la aprobación de los demás, o si obtienen o no buenas calificaciones, eso no significa que no les importe nada en absoluto. Al conseguir capitalizar ese fuerte sentido del yo que poseen, podremos enfocar nuestra energía en nutrirlos y en guiarlos, y no ya en intentar cambiarlos o encauzarlos.

La madre de una de estas niñas increíblemente independientes, profundamente dotada y con un sentido extremo de autodeterminación, contó que, en una de sus primeras conversaciones con la profesora de su hija, ya en los primeros años de educación infantil, la tutora respiró hondo y le dijo: “Su hija tiene todas las aptitudes necesarias para ser una adulta fabulosa, exitosa e independiente, pero primero tendremos que encontrar la manera de convencerla de que termine la escuela.”

Traducción del artículo original de Joanna Haase y Sharon Duncan publicado en Marzo de 2017.

Destination Success: Raising a Self-Actualized Adult not a Straight “A” Student

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Proyecto Pitágoras

Proyecto Pitágoras 2020 · 2021

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Nos alegra poder comunicaros que estamos ultimando la revolución del Proyecto Pitágoras 2020-21.

Hoy, con más fuerza y responsabilidad, priorizaremos las necesidades de cada niño, de cada niña y de cada familia.

En este momento, más que nunca, es prioritario fortalecer los recursos personales y el desarrollo del propio potencial así como las habilidades sociales, la relación con el otro y la interacción grupal.

Durante este curso aprenderemos, a través de la inteligencia emocional, nuevas formas de relacionarnos en el contexto actual e incidiremos en la gestión y escucha de las propias necesidades socioemocionales.

Este año queremos acercaros el proyecto a todos y a todas; si estáis lejos, si estáis cerca, si venís a vernos, si preferís quedaros en casa…

¡Este año revolucionamos el Proyecto Pitágoras! Reinventamos la pedagogía pitagórica para adaptarnos a cada situación particular, a cada momento. Además de nuestras sesiones presenciales, contaremos con modalidades tanto mixta como online para las sesiones grupales e individuales.

¡Ya está abierto el plazo de inscripciones!

Para dudas, consultas y reserva de plaza podéis escribirnos a pitagorasacaranjuez@gmail.com

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ser nosotros mismos

Es hora de ser nosotros mismos

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Tal vez este sea un buen momento para redescubrirnos. Para atrevernos, al fin, a ser nosotros mismos.

Si todo lo que creíamos normal y adecuado, importante, imprescindible y cotidiano, de pronto se ve cuestionado. Si las escalas de valores y las prioridades se ven transformadas, invertidas, caducadas, absurdas. Tal vez sea la hora. Tal vez sea ya impostergable la llamada de nuestra propia y auténtica voz.

Probablemente, la nueva normalidad a la que nos asomaremos se parezca un poco a la experiencia del cuento de Ray Bradbury “El ruido de un trueno”, en la que después de visitar el pasado, los viajeros vuelven a un presente similar pero distinto, parecido pero irreconocible, familiar pero incomprensible; para finalmente constatar con estupor que uno de ellos había, sin saber, violado las reglas. Mirando sus botas, se encuentra una mariposa aplastada. Una simple mariposa muerta que lo cambiaría todo.

Tal vez no deberíamos ya seguir poniendo excusas y buscando pretextos para no hacer lo que debemos hacer, lo que vinimos a hacer, lo que queremos, lo que amamos hacer. Porque somos frágiles, vulnerables, finitos. Nada está asegurado. Y eso, más que hundirnos en el desasosiego debería animarnos, de una vez, a vivir. A oír, a obedecer lo que nos dicta nuestra pulsión, nuestra conciencia. A encender la llama y volverla perpetua.

Compartimos algunas palabras de distintos autores que pueden inspirar, ayudar a encontrar el rumbo. Y a descubrir que la búsqueda es tan importante como la meta.

Ken Robinson lo llama: encontrar nuestro Elemento.

«Cuando estamos en nuestro Elemento, sentimos que estamos haciendo lo que se supone que tenemos que hacer y siendo lo que se supone que debemos ser. Cuando se está conectado de esta manera con nuestros más profundos intereses y nuestra energía natural, el tiempo tiende a pasar más rápido, con mayor fluidez. Uno se desplaza hacia cierto tipo de «metaestado» donde las ideas aparecen más rápidamente, como si estuvieses conectado a una fuente que hace que sea significativamente más fácil lograr tu cometido. Cualquier cosa que estés haciendo resulta sencilla porque unificas la energía con el proceso y con el esfuerzo que estás haciendo. Y sientes realmente que las ideas fluyen a través y fuera de ti, y que de alguna forma estás canalizándolas; estás siendo su instrumento en lugar de obstruirlas o empeñarte en alcanzarlas.» Ken Robinson

El poeta E. E. Cummings nos anima a ser lo suficientemente valientes de ser nosotros mismos. La única batalla que merece la pena y que es necesario afrontar:

«Ser únicamente quien eres, en un mundo que hace todo lo posible por convertirte en todos los demás, implica luchar la batalla más difícil que puede librar cualquier ser humano; y no dejar nunca de hacerlo.» E. E. Cummings

«Estoy convencido de que la única cosa que me sostuvo era que amaba lo que hacía. Uno tiene que descubrir lo que ama. Tu trabajo va a llenar una gran parte de tu vida y la única manera de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que uno cree que es un gran trabajo. La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo has encontrado todavía, sigue buscando. No te quedes quieto. Como en todos los asuntos del corazón, lo sabrás cuando lo encuentres. Y, como en toda gran historia de amor, solo será mejor y mejor a medida que pasan los años. Así que sigue buscando, hasta que lo encuentres. No te detengas.» Steve Jobs

James Rhodes lo expresa también en su libro autobiográfico “Instrumental” hablando de su hijo:

«Quiero que conozca el secreto de la felicidad, algo tan sencillo que da la impresión de que por esa razón mucha gente no lo pilla. El truco consiste en dedicarte a hacer lo que quieras, lo que te haga feliz, siempre que no perjudiques a los que te rodean. No en hacer lo que crees que deberías. Ni lo que te parece que otros creen que deberías hacer, sino actuar de un modo que te procure una inmensa felicidad. Poder contestar con un «no» amable y educado a las cosas que no te gustan, alejarte de situaciones que no te ayudan a sentirte realizado, para acercarte a aquello que te deleita. Y no hay nada que no esté dispuesto a hacer para contribuir a que lo logre.» James Rhodes

Dicho con contundente brevedad: «El mundo necesita personas que amen lo que hacen.» Martin Luther King

¿Qué estamos esperando para ser quiénes somos, para hacer lo que amamos, para hacer lo que debemos hacer? Nadie más que nosotros mismos tiene la llave. Nadie más que nosotros mismos conoce el camino. Nadie más que nosotros vivirá nuestra vida. Nadie puede decirnos dónde, por qué ni cómo hacerlo. Pero sí cuándo. Y la respuesta es: ahora.

 

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Fotografía ©Mat Collishaw · Insecticide Collection