Día Mundial del Libro

By 23 abril, 2019Sin categoría
dia Mundial Del Libro 2019

El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Es por eso que la UNESCO eligió esta fecha para celebrar el Día Mundial del Libro.

Voy a citar a dos autores. Dos autores que estuvieron muy presentes en la infancia de mis hijos.

Y cuatro libros de cada uno de ellos.

Y también cuatro libros que recuerdo de mi propia infancia.

Y otros cuatro que no son infantiles pero que he esperado impacientemente a compartir con mis hijos en cuanto creí que podrían disfrutarlos.

Y cuatro que sí pertenecen a la literatura infantil y descubrí leyéndolos con ellos y que hubiera deseado disfrutar en mi propia infancia.

Y, por último, otros tres que atraviesan mi niñez, la suya, y espero recuerden y puedan compartir y sigan sonando a través del tiempo en las almohadas a media luz, en los sofás las mañanas de lluvia, en las esperas, en los viajes, en los recuerdos.

Y así sumarán 23.

23 libros para este 23 de abril. En agradecimiento a los autores y a todas las personas que hacen posible la existencia de ese objeto tan valioso y polifacético como es el libro.

 

Los primeros dos autores son María Elena Walsh y Pablo Bernasconi.

 

Creo que María Elena Walsh no necesita presentación, pero la merece. Así que diré, sin copiar de la Wikipedia, que fue una escritora que podría nombrarse sin exagerar como La Autora argentina de literatura infantil por excelencia. Más conocida por sus canciones, también escribió novelas, versos y cuentos tan absolutamente maravillosos e increíbles que no pueden llamarse cuentos a secas sino “cuentopos”. Los cuatro libros que elegiré de ella son:

 

DAILAN KIFKI

CUENTOPOS DE GULUBÚ

ZOO LOCO

EL MONO LISO

 

Y así, sobre la marcha, se me ocurre que el mejor homenaje que puedo hacerles es copiar acá mismo el principio o algún fragmento representativo de cada uno. Dejarles hablar con su propia voz.

 

dailan kifki

DAILAN KIFKI

1

El jueves yo salía tempranito a pasear mi malvón por la vereda, como todos los jueves, cuando al abrir la puerta ¡zápate! ¿Qué es lo que vi? El zaguán bloqueado por una enorme montaña gris que no me dejaba pasar.

¿Qué hice? La empujé. Sí, empujé la montaña y conseguí sacarla a la vereda. Y allí vi, creyendo soñar, que la montaña era nada menos que un elefante. ¿Se dan cuenta? ¡Un elefante!

Ya iba a gritar pidiendo socorro cuando me fijé que el animalote tenía una enorme carta colgada de una oreja. En el sobre estaba escrito mi nombre con letras bien grandes, de modo que lo abrí, y esto era lo que decía, escuchen bien:

“Estimada señorita: Yo me llamo Dailan Kifki y le ruego no se espante porque soy un elefante. Mi dueño me abandona porque ya no puede darme de comer. Confía en que usted, con su buen corazón, querrá cuidarme y hacerme la sopita de avena. Soy muy trabajador y cariñoso, y, en materia de televisión, me gustan con locura los dibujos animados”.

¡Imagínense!

¿Se imaginaron?

 

CUENTOPOS DE GULUBÚ

Los nombres de los cuentos hablan por sí solos…

Murrungato del zapato. La plapla. Historia de una princesa, su papá y el príncipe Kinoto Fukasuka. El enanito y las siete Blancanieves. Capítulo CXXVIII. Don Fresquete. Y aquí se cuenta la maravillosa historia del Gatopato y la Princesa Monilda. Piu piripiú. Y aquí me pongo a contar un cuento polar. Martín Pescador y el delfín domador. Capítulo III. El paquete de Osofete. La luna y la vaca. La regadera misteriosa. Papalina, la tortuga con verruga. Historia del domingo siete.

 

Algunos versos del ZOO LOCO

 

Un hipopótamo tan chiquitito

que parezca de lejos un mosquito,

que se pueda hacer upa

y mirarlo con lupa,

debe ser un hipopotamito.

 

Hace tiempo que tengo una gran duda:

hay una vaca que jamás saluda,

le hablo y no contesta.

Pues bien, la duda es esta:

¿será mal educada o será muda?

 

Un Gallo a una Gallina preguntó:

¿Cocorocó? ¿Cocorocó cocó?

la Gallina, indecisa,

primero le dio risa,

pero después le contestó que no.

 

TWIST DEL MONO LISO

 

¿Saben saben lo que hizo

El famoso mono liso?

A la orilla de una zanja

Cazó viva una naranja

 

¡Qué coraje, qué valor!

Aunque se olvidó el cuchillo

En el dulce de membrillo

La cazó con tenedor.

 

A la hora de la cena

La naranja le dio pena,

Fue tan bueno el mono liso

Que de postre no la quiso.

 

El valiente cazador

Ordenó a su comitiva

Que se la guardaran viva

En el refrigerador

 

Mono liso en la cocina

Con una paciencia china

La domaba día a día,

La naranja no aprendía

 

Mono liso con rigor

Al fin la empujó un poquito

Y dio su primer pasito

La naranja sin error

 

La naranja, mono liso,

La mostraba por el piso,

Otras veces, de visita,

La llevaba en su jaulita

 

Pero un día entró un ladrón,

Se imaginan lo que hizo,

El valiente mono liso dijo:

“Ay, qué papelón”

 

A la corte del rey momo

Fue a quejarse por el robo,

Mentiroso, el rey promete

Que la tiene el gran bonete.

 

Porque sí, con frenesí

De repente dice el mono:

“Allí está detrás del trono

La naranja que perdí”

 

Y la reina sin permiso

Del valiente mono liso

Escondió en una sopera

La naranja paseandera

 

Mono liso la salvó

Pero a fuerza de tapioca

La naranja estaba loca

Y este cuento se acabó.

 

La naranja se pasea

De la sala al comedor

No me tires con cuchillo

Tírame con tenedor

 

Pablo Bernasconi es un ilustrador argentino que reinventó el collage y creó una nueva manera de contar historias y diseñar personajes. Transformó las metáforas en imágenes y los objetos en narradores cargados de significado y personalidad.

Los cuatro libros que comparto son:

 

REBELIÓN EN TORTONI

EL DIARIO DEL CAPITÁN ARSENIO

NO (ES ASÍ)

LA VERDADERA EXPLICACIÓN

 

bernasconi

REBELIÓN EN TORTONI

Tortoni despertó una mañana con un terrible dolor de cabeza. La noche anterior se había quedado trabajando hasta tarde preocupado por un informe, por la política, por el mal tiempo, por algo que vio en la tele, por algo que escuchó en la radio… Tortoni se preocupaba mucho por muchas cosas. Nunca se hubiera imaginado que ese día iba a cambiar su vida para siempre.

 

EL DIARIO DEL CAPITÁN ARSENIO

Manuel J. Arsenio fue maestro quesero, herrero, buzo y, sobre todo, un precario capitán de navío, al que se le asignaban las tareas más sencillas, que aun así arruinaba. Quizás esta razón terminó por alejarlo de sus variadas profesiones para meterlo de lleno en las páginas de la historia de la aviación. Con escasos conocimientos de física y mecánica, con materiales inservibles, pero con paciencia y obstinación, el Capitán Arsenio decidió un día del año 1782 construir el primero de una larguísima lista de excéntricos proyectos que cambiarían su vida. “Mis días de navegante han terminado. Voy a lograr lo que la humanidad ha soñado por siglos: crearé la máquina de volar”.

 

NO (ES ASÍ)

Había una vez un niño, ni bueno ni malo, que siempre quería tener razón. Dejaaalo, decían. Ya se le va a pasar. Pero no se le pasaba. Hasta que un día se le ocurrió escribir su propia teoría, la fórmula para demostrar que las cosas NO eran así, porque él definitivamente tenía razón.

 

LA VERDADERA EXPLICACIÓN

El viento

Existe una casa, cerquita de Trelew, donde vive una familia que se dedica al manejo y mantenimiento del aparato generador del viento que recibe todo el planeta.

El padre administra la potencia, la madre le aplica la dirección, el mayor de los niños lo empaqueta y lo manda por correo a diferentes lugares del mundo, y su hermanita mide el índice de despeine que provocan las ráfagas (todos saben que su tarea no es indispensable, pero no le dicen nada porque todavía es chiquita).

 

Los cuatro de mi infancia son:

 

CUENTOS DE POLIDORO

ELIGE TU PROPIA AVENTURA

EL NIÑO ENVUELTO de Elsa Bornemann

RELATOS ANTÁRTICOS

 

polidoro

Los CUENTOS DE POLIDORO no los tengo delante para copiar un párrafo, ni están digitalizados en Internet. Así que recordaré algunos títulos. Eran una colección, de tapas duras con letra imprenta grande, papel amarillo y unas ilustraciones maravillosas. Alí Babá y los 40 ladrones, Pulgarcita, Historias de América, Las aventuras de Ulises, El gigante y el viento.

De ELIGE TU PROPIA AVENTURA leí cientos de veces El misterio de los mayas, Dentro del Ovni 54-20, Al Sahara en globo, Tu nombre en clave es Jonás.

 

EL NIÑO ENVUELTO

En estos momentos, soy un “niño envuelto”. Por supuesto, no uno de esos que se preparan en las cocinas, recubiertos con una feta de carne o con la hoja de un repollo; no, señor, no soy plato de ningún menú…aunque me parece que existe una gran semejanza entre ambos. Veamos: los dos somos niños y a los dos nos envuelven. A él, con carne o con hojas; a mí… bueno, me resulta difícil confesarlo, pero tengo que atreverme: a mí también “me envuelve” la gente grande todos los días…(En fin, todos los grandes no, algunos se salvan de esta afirmación. Pero son tan pocos…) ¿Y que cómo “me envuelven”? Pues con sus hermosas mentiras, que me confunden, por más buena intención que tengan al ocultarme algunas verdades… con sus prohibiciones del tipo “¡porque no!”, de las que jamás logro entender las causas… con sus risas incomprensibles (para mí) cuando consideran sin importancia ciertos sufrimientos míos… con sus comparaciones del estilo “cuando yo tenía tu edad…”. Sintetizo: qué complicado es criar a los padres, a los abuelos, a todos los grandes en general, ¿eh? Y para que compruebes –por si no te pasa lo mismo– cuánto de cierto hay en lo que te digo, te voy a contar unas cuantas cosas…

 

Los RELATOS ANTÁRTICOS eran tan antiguos que ni siquiera estoy segura de que se llamaran así. Era un libro de mi tío. Tenía esa carga especial que tienen los libros de los adultos a quienes admiramos. Y creemos que leyendo sus libros vamos a conseguir parecernos a ellos. Recuerdo una inmersión total en las historias y las descripciones. El rugido del viento, el frío, el hielo, la dificultad para avanzar. Los revivo perfectamente, aunque no pueda replicar las palabras.

 

Los que no pude esperar y leí (ansiosa, tozuda y en algunos casos parcialmente) a mis hijos antes de tiempo fueron:

 

CUENTOS ORIENTALES de Marguerite Yourcenar

LAS CIUDADES INVISIBLES de Ítalo Calvino

HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS de Julio Cortázar

ENTREVISTAS BREVES CON HOMBRES REPULSIVOS de David Foster Wallace

 

yourcenar

 

De los CUENTOS ORIENTALES,  el final de Cómo se salvó Wang-Fô

El rollo de seda pintado por Wang-Fô permanecía sobre una mesita baja. Una barca ocupaba todo el primer término. Se alejaba poco a poco, dejando tras ella un delgado surco que volvía a cerrarse sobre el mar inmóvil. Ya no se distinguía el rostro de los dos hombres sentados en la barca, pero aún podía verse la bufanda roja de Ling y la barba de Wang-Fô, que flotaba al viento.

La pulsación de los remos fue debilitándose y luego cesó, borrada por la distancia. El Emperador, inclinado hacia delante, con la mano a modo de visera delante de los ojos, contemplaba alejarse la barca de Wang-Fô, que ya no era más que una mancha imperceptible en la palidez del crepúsculo. Un vaho de oro se elevó, desplegándose sobre el mar. Finalmente, la barca viró en derredor a una roca que cerraba la entrada a la alta mar; cayó sobre ella la sombra del acantilado; borróse el surco de la desierta superficie y el pintor Wang-Fô  y su discípulo Ling desaparecieron para siempre en aquel mar de jade azul que Wang-Fô acababa de inventar.

 

Un fragmento de LAS CIUDADES INVISIBLES

Los futuros no realizados son sólo ramas del pasado: ramas secas.

—¿Viajas para revivir tu pasado? —era en ese momento la pregunta del Kan, que podía también formularse así: ¿Viajas para encontrar tu futuro?

Y la respuesta de Marco Polo:

—El otro lado es un espejo en negativo. El viajero reconoce lo poco que es suyo al descubrir lo mucho que no ha tenido y no tendrá.

 

De HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS, las imprescindibles…

Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

 

Y de ENTREVISTAS BREVES…no se horroricen (por favor) que a mis hijos solo les he leído escasos y muy breves párrafos de una magna y descriptiva sinceridad…

En un hotel histórico de los más lujosos de todo el estado. Con el vestíbulo más opulento y los lavabos de caballeros más lujosos que había de costa a costa, eso seguro. Llevaba en ese puesto desde mil novecientos sesenta y nueve. Con mobiliario rococó y pilas festoneadas. Un sitio opulento y lleno de ecos. Un lavabo opulento y lleno de ecos para hombres de negocios, hombres importantes, de esos que van a sitios y se reúnen con gente. Y los olores. No preguntes por los olores. Lo distintos que son los olores de algunos hombres y la semejanza entre los olores de todos los hombres. Todos los sonidos amplificados por los azulejos y la piedra florentina. El susurro de las pilas. El chapoteo al chocar con la porcelana. El ruido de los zapatos caros sobre el suelo de dolomita. Todos los olores. Los olores como entorno. Todo el día. Nueve horas al día. Pasar todo el día ahí de pie, de buen talante y vestido de blanco. Todos los ruidos amplificados, reverberando ligeramente. Hombres entrando y saliendo. Ocho retretes, seis inodoros de pared y dieciséis pilas. Haz cuentas. ¿En qué estaban pensando?

Allí estaba él de pie. En el centro de todos los ruidos. Donde antes estaba el puesto del limpiabotas. En el espacio artesonado entre el final de los lavamanos y el principio de los retretes. Aquel era el espacio pensado para que él permaneciera de pie. El vórtice. Justo al lado del marco alargado del espejo, junto a las pilas: un lavamanos continuo de mármol florentino, con dieciséis pilas festoneadas, hojas de oro laminado alrededor del mobiliario y espejo de espléndido cristal danés. Frente al cual los hombres de buena posición se sacaban cuerpos extraños del rabillo y de los lagrimales de los ojos, se apretaban los poros infectados, se sonaban las narices sobre las pilas y se marchaban sin lavarse las manos. Ahí estaba él todo el día con sus toallas y sus estuches de material de aseo de tamaño unipersonal. Un vago aroma balsámico en el susurro de los tres conductos de ventilación. Aquel era el oficio de mi padre.

 

Los cuatro que descubrí siendo ya adulta gracias a ellos (y que no necesitan ni índices ni fragmentos ni finales porque todos conocerán de sobra y evocaran a cada uno algún recuerdo que no quiero interrumpir) fueron:

 

alicia

 

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

EL MAGO DE OZ

LA LEYENDA DEL REY ARTURO

LAS MIL Y UNA NOCHES

 

Por último, los tres que atraviesan el tiempo y espero sigan recordando y leyendo siempre. Y acá el sujeto omitido vale tanto para ellos como para ustedes…

principito

 

“Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”

EL PRINCIPITO de Antoine de Saint-Exupéry

 

“Mientras el corazón lata, mientras la carne palpite, no me explico que un ser dotado de voluntad se deje dominar por la desesperación”.

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA de Julio Verne

 

“Desde aquel momento las pocas dudas que podía haber tenido sobre la demencia de mi pobre amigo se disiparon por completo.”

EL ESCARABAJO DE ORO de Edgar Allan Poe

 

Me atrevo a terminar con unas palabras robadas. Porque leer nos hace libres.

Enseñemos a amar los libros. A amar la lectura. A crear. A pensar. A dudar.

Feliz día del libro.

 

“Libres son quienes crean, no quienes copian. Libres son quienes piensan, no quienes obedecen. Enseñar es enseñar a dudar”.

Eduardo Galeano

 

Más artículos sobre libros, el día del libro, bibliotecas, y nuestra biblioteca pitagórica en otras entradas de nuestro blog.

Día del Libro 2018

Día Internacional de las Bibliotecas

Biblioteca Pitagórica

 

A partir de mañana también habrá actividades culturales en Aranjuez celebrando la Semana del Libro.

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