14 de marzo. Día de las Altas Capacidades

By 14 marzo, 2020Sin categoría
14 de marzo Día de las Altas Capacidades

Hoy es 14 de marzo. Día de las Altas Capacidades.

En condiciones normales podríamos decir ¡Feliz Día de las Altas Capacidades!, explicar por qué se eligió especialmente este día para la sensibilización y la visibilización de las necesidades de este colectivo.

Podríamos decir que también es el Día del número Pi, que empezando por 3,14… marca exactamente el 14 de marzo. Y podríamos jugar con la idea de que es también el Día de las Matemáticas y de que tenemos el Pi en nuestro logo como asociación Pitágoras. Y recordar que un 14 de marzo nacía Albert Einstein, y moría Stephen Hawking.

Pero hoy, en medio de este estado de alarma, queremos decir otras cosas, expresar otras cosas, recordar otras cosas.

Hoy queremos enfocarnos en nuestros niños y niñas y en cómo afecta a su bienestar psicosocioemocional todo lo que está pasando. Cuando los principales motivos por los que realizamos nuestra labor en la asociación se dirigen a ese objetivo: su bienestar emocional y un equilibrio en su imagen de sí mismos y en su estado general para que su inserción en el tejido social favorezca el desarrollo de sus capacidades y les permita llevar sus vidas con armonía y libertad.

Ya no van a la escuela, y esto para muchos podía parecer en principio hasta una buena noticia, pero ya no asisten tampoco a ninguna de sus actividades, ya no vienen a Pitágoras, no pueden jugar en los parques, ni siquiera visitar a sus amigos y familiares, y mucho menos a sus abuelos.

Tantas veces nos hemos centrado en la extrema sensibilidad, en la complejidad de los pensamientos y en las conexiones múltiples que pueden hacer, aún cuando pareciera no poder caber en sus pequeños cuerpos tanta intensidad y tanta madurez, en sus mentes tanta preocupación y tanta lucidez.

Una vez más, y como en el día a día, pero hoy más que nunca es importante que se sientan comprendidos, que les permitamos expresar todo lo que sienten y decir todo lo que piensan, que respondamos con claridad a sus preguntas, aún a esas que no sabemos bien cómo afrontar. Así como hemos convivido con su alta sensibilidad, intensidad y complejidad en relación a la muerte, la justicia, el sentido de la vida o el motivo por el cuál hacemos lo que hacemos cada día, hoy más que nunca se nos pone todo delante y debemos tener la integridad y la calidez, la sinceridad y la incondicionalidad para dejarlos ser, para darles contención, para validar todo lo que piensan o sienten en relación a esta realidad, y favorecer y fomentar que lo dejen salir, que lo expresen. Tenemos que tener el valor de mostrarles nuestros propios sentimientos, expresar nuestras preocupaciones y explorar nuestros propios mecanismos de gestión. Debemos sentirnos todo lo humanos, vulnerables y unidos que podamos, y validar todo lo que nos ocurra porque fuera y juntos se hace más fácil y es como se encuentra la manera y la salida.

Muchas veces, y más frecuentemente entre los adultos y los jóvenes, se desarrollan mecanismos de evasión o desconexión cuando las emociones o las preocupaciones superan los límites de nuestra capacidad de gestión. Y eso nos puede estar ocurriendo, en primera persona y también a nuestro alrededor. Fomentar medios de expresión, los que le sean a cada uno más naturales, es muy recomendable. Escribiendo un cuento, diseñando un comic, la letra de una canción, un baile, una poesía, pintando, dibujando, modelando, ideando una aplicación para el móvil, o una máquina, aunque parezca salida de una novela de ciencia ficción, puede que no solo ayude a dejar fluir tantos pensamientos y sentimientos que les (y nos) sobrepasan, sino incluso derivar en soluciones a múltiples niveles.

En estos días estamos ideando soluciones y maneras para poder seguir estando presentes a la distancia, compartiendo recursos para seguir aprendiendo en casa, para comunicarnos, para estar cerca, para apoyarnos, contenernos, poniendo al alcance de todos listados de sitios, plataformas, páginas, blogs, y distintos medios con los cuales hacer más llevaderas estas horas puertas adentro, que puede que empiecen a ser más de las que quisiéramos.

Aquí estamos y seguiremos. Hoy, Día de las Altas Capacidades, y todos los otros días también.

Todos los demás días, porque a cada hora y a cada minuto seguimos igual de sensibles, profundos, complejos, intensos, arborescentes, por momentos sobrepasados, preocupados, demasiado involucrados y extremadamente conscientes de todo lo que pasa y de todo lo que podría pasar.

Estamos juntos. Estamos aquí. Les damos la mano. Los abrazamos. Los escuchamos. Los comprendemos. Los extrañamos.

Deseamos tan intensamente que llegue ese día en el que podamos hacer eso que nos parecía tan habitual y tan cotidiano como era escucharlos correr por las escaleras y los pasillos del centro y reunirnos todos a jugar el juego, mirarnos a los ojos, escuchar nuestras voces, nuestras risas, darnos la mano, estar juntos.

Ese día llegará. Ahora toca cuidarnos. A nosotros mismos. Y los unos a los otros.

Un enorme abrazo pitagórico en este Día de las Altas Capacidades, y mañana y pasado mañana y todos los días, porque todos los días están en nuestro pensamiento, en nuestro corazón, son nuestro motor.

 

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Página creada especialmente para promover el Día de las Altas Capacidades Intelectuales.

 

 

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