La soledad en las personas inteligentes y sensibles suele ser una dolorosa reacción defensiva ante la sensación de no haber visto satisfecha su necesidad humana primordial de comprensión y conexión; de encontrar la tribu; de la profunda sensación de estar desconectados del mundo que les rodea. Lea Stublarec explora esa necesidad de sentirse «en sincronía» como humanos inteligentes y sensibles y las diversas maneras en que se puede intentar reavivar la conexión con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con toda la humanidad.
por Lea Stublarec · Mayo 2021
Traducción del artículo original publicado en https://intergifted.com/power-tribe-giftedness/
UNA DEFINICIÓN INUSUAL
Las madres de personas superdotadas “bucean en las profundidades de la experiencia de la superdotación” (tomando la frase de la Dra. Linda Silverman) [1] . Esto se debe, tanto a su experiencia personal como personas superdotadas (en la mayoría de los casos) como a su experiencia como madres. Además de crecer con superdotación y experimentar la vida como adultas superdotadas, también son cuidadoras amorosas y compañeras de por vida de sus hijos superdotados. Como resultado, las madres tienen una visión única. Esta visión no se centra tanto en los logros ni en maximizar el desarrollo del potencial, sino en una aproximación más holística que comprende que la superdotación puede afectar tanto positiva como negativamente a absolutamente todos los aspectos de la vida.
El valor de esta perspectiva única queda demostrado en la fábula india sobre los ciegos y el elefante. En esta parábola, los hombres tocan al elefante para aprender cómo es. Cada uno palpa una parte diferente y solo esa. Cuando se les pide que describan el aspecto del elefante, quien palpó la pata dice que el animal es como un pilar, quien palpó la oreja lo describe como a un abanico y quien palpó la trompa dice que es como una cuerda.
Puede parecer un poco exagerada la comparación pero da la impresión de que muchos en el campo de las altas capacidades suelen basar su noción de la superdotación en «una parte del elefante en particular». Concretamente, la parte a la que se han enfrentado como educadores, consejeros, terapeutas, psicólogos o investigadores. A diferencia de los profesionales, los padres y muy especialmente las madres, «ven, perciben y sienten a todo el elefante» (literalmente, muchas han llevado al bebé dentro del útero) y cuidan de todo su ser, día tras día. A diferencia de los profesionales, cada cual en su campo, las madres tienen una profunda conexión emocional, física, psicológica, energética y hormonal con sus hijos en una relación que dura toda la vida. Sin minimizar de ninguna manera el valor de los conocimientos profesionales y sin olvidar el hecho de que todos somos miembros de la misma tribu, si nuestro deseo es nutrir las necesidades de las personas superdotadas, es de vital importancia alentar y empoderar a aquellos que se enfrentan a la responsabilidad principal de criar a sus hijos superdotados para que su voz sea tenida en cuenta en el estudio y en la atención de las necesidades asociadas a la superdotación.
Como señaló Stephanie Tolan en su blog ‘From the Deep End’ : «Las madres y los padres son quienes están en primera línea, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, tratando de satisfacer las necesidades de sus hijos. No solo las necesidades educativas, sino también las sociales, psicológicas, emocionales, físicas, intelectuales y espirituales». [2] Dadas las necesidades únicas de muchas niñas y niños superdotados, esta no es jamás una tarea fácil. Y, lamentablemente, dado que la crianza de personas superdotadas rara vez recibe apoyo o comprensión por parte de la sociedad; las familias, demasiado a menudo, se enfrentan a esta lucha absolutamente solas.
Para muchos padres y madres, la conciencia de su propia superdotación (y de sus necesidades insatisfechas) solo comienza a emerger tras comprender que su hijo o su hija son superdotados. Al responder a las necesidades especiales de sus hijos, a menudo descubren que muchos de los problemas y desafíos a los que se enfrentan también son relevantes para sus propias vidas. Esta nueva perspectiva puede evocar dolorosos recuerdos reprimidos pero también arrojar luz sobre las dificultades a las que se enfrentan actualmente como adultos. Esta oportunidad de crecimiento les permite una mayor autoconciencia, empoderamiento, una crianza más enriquecedora e, idealmente, una conexión más profunda con toda la humanidad.
ALTA CAPACIDAD Y DESARROLLO ASINCRÓNICO
Gracias a esta perspectiva única, tres madres de niños superdotados junto con otros dos expertos en el campo, idearon en 1991 una forma radicalmente nueva de definir la superdotación. [3] A diferencia de las descripciones anteriores, esta no se basaba en medidas externas, en pruebas de CI, en logros, excelencia, superioridad, ni en la búsqueda de métodos para identificar las altas capacidades. Por el contrario, su definición se centraba tanto en la experiencia interna de las personas superdotadas como en el impacto que su condición tenía en su experiencia vital dentro de la sociedad: ‘La superdotación conlleva un desarrollo asincrónico en el que unas capacidades cognitivas avanzadas y una mayor intensidad emocional se combinan para crear experiencias internas y un nivel de conciencia cuantitativa y cualitativamente diferentes de la norma. Esta asincronía aumenta cuanto mayor es la capacidad intelectual. La singularidad de las personas superdotadas las hace particularmente vulnerables y requiere enfoques específicos y personalizados tanto en la crianza como en la enseñanza y en los apoyos necesarios para conseguir un desarrollo integral óptimo.’ (Columbus Group) [4]
El desarrollo asincrónico en la infancia significa estar desincronizado y para los superdotados, especialmente para aquellos que son excepcional y profundamente superdotados, esta disincronía genera un conjunto muy diferente de experiencias, tanto internas como externas, al de las personas neurotípicas. Para el niño superdotado, esta desigualdad a menudo se exhibe en el hecho de que su desarrollo mental supera su desarrollo físico y el de sus habilidades sociales. Dado que el desarrollo mental de una persona impacta una amplia gama de habilidades (como la complejidad y la cantidad de conocimiento que puede comprender, el sentido del humor, la conciencia de los problemas éticos y morales y las habilidades metacognitivas), ser tan diferente de sus congéneres, en estas y muchas otras áreas, hace que el niño se cuestione a sí mismo («¿qué me pasa?») y se sienta como un extraño e incluso como un extraterrestre.
Un ejemplo de disincronía se ve en el caso de Joseph Bates, un individuo con un talento excepcional. En 1968, Joseph estaba tan adelantado en matemáticas que sus padres le organizaron un curso de informática en la Universidad Johns Hopkins. Pero ni siquiera eso fue suficiente. Tras superar a los adultos de la clase, se mantuvo ocupado enseñando el lenguaje de programación FORTRAN a los estudiantes de posgrado. A los 17 años, ya había obtenido una licenciatura y una maestría en informática y cursaba un doctorado. Posteriormente, se convirtió en un pionero de la inteligencia artificial. Su descripción de esta experiencia es un ejemplo clásico de la disincronía que experimentan los niños con un talento excepcional: “Era muy tímido y las presiones sociales de la escuela secundaria no hubieran sido fáciles para mí. Pero en la universidad, con otros fanáticos de las ciencias y de las matemáticas encajé perfectamente, a pesar de ser muchísimo más joven. Pude crecer socialmente a mi propio ritmo y también intelectualmente, porque el ritmo más rápido al que podía adquirir los conocimientos me mantuvo constantemente conectado e interesado en aprender”. [5]
Al incluir en su definición la realidad de que la superdotación presenta sus propias dificultades, el Grupo Columbus contribuyó a desmontar el mito tan extendido de que la superdotación garantiza el éxito y proporciona al individuo grandes ventajas en la vida, como bien saben muchas familias de niños superdotados. Como lo expresó Linda Silverman: «La disincronía no es un concepto competitivo. Más disincronía no es mejor». [6] Esta perspectiva más realista ayuda a subrayar que la superdotación es, de hecho, una bendición a medias que ofrece una multitud de dones y desafíos, y que, en la mayoría de los casos, las personas altamente superdotadas necesitan una atención, crianza y apoyo especiales. Para quienes ven el éxito como un juego de suma cero, esta perspectiva ayuda a minimizar la reacción negativa de quienes creen que se les niega la igualdad de oportunidades en la competencia por la fama y la fortuna porque suponen que las personas con alta capacidad intelectual nacen con una ventaja. Como resultado, en muchas sociedades, existe la creencia generalizada de que los niños superdotados no deben recibir estímulos ni ayuda adicional porque les irá bien y los recursos deben centrarse únicamente en los estudiantes con menor rendimiento.
Dado que muchas madres de niños superdotados también lo son, ellas mismas han experimentado el dolor de crecer sintiéndose desconectadas y con muchas de sus necesidades vitales insatisfechas. Por consiguiente, su mayor temor es que sus hijos superdotados compartan las mismas dificultades. Estas madres intentan desesperadamente evitarles el dolor psicológico y emocional que conlleva ser diferente en un mundo que valora la conformidad y se esfuerzan por no perder la oportunidad de minimizar ese dolor potencial, actitud que muchas veces consigue empeorarlo. Para algunas, la angustia por lo que están pasando sus hijos puede ser incluso más traumática que la que ellos mismos experimentan. Una madre compartió la siguiente experiencia: «Hubo una época muy dolorosa cuando mi hija estaba en secundaria que no creo haber superado. Creo que tal vez fue porque me recordó el dolor que pasé al ser una estudiante tímida durante mi infancia, lidiando con la maldad de los niños. Cuando los alumnos populares rechazaron a mi hija por ser demasiado estudiosa, era justamente una de las cosas que yo deseaba que no sucedieran. Vi a mi hija tener problemas y no lo afronté bien… Tuve reacciones muy intensas y recuerdos de mi propia infancia y eso me volvió tremendamente sobreprotectora.» [7]
Desafortunadamente, debido a que la falta de sincronía no disminuye con la edad, sino que generalmente aumenta a lo largo de la vida, las madres superdotadas de niños superdotados experimentan un doble golpe por las dificultades relacionadas con la superdotación: se sienten vulnerables no solo por sí mismas, sino también por sus hijos. A menudo, las estrategias a las que recurrieron para integrarse antes de tener hijos se quedan en el camino al verse obligadas a hablar y defender las necesidades de sus hijos. Para estas mujeres, aceptar su propia superdotación mientras intentan criar a su hijo superdotado, crea una experiencia de crianza intensa emocionalmente abrumadora. Pero también ofrece oportunidades de crecimiento.
SENTIRSE FUERA DE SINTONÍA: LA EXPERIENCIA EN LA ADULTEZ
Para el adulto, las diferencias relacionadas con la asincronicidad, lejos de disminuir a medida que maduran, probablemente se acentúen y sigan creando una experiencia de vida diferente. [8] Al igual que la vida interior de los niños superdotados, los adultos superdotados mantienen una visión del mundo muy diferente. Piensan y sienten de manera diferente, tienen maneras únicas de afrontar la realidad y de resolver los problemas y experimentan un mundo interior complejo e intenso. Estas experiencias vitales desincronizadas a veces pueden ser positivas, pero también pueden ser perturbadoras e incluso destructivas. [9] Stephanie Tolan afirma que la experiencia de la superdotación en la edad adulta es especialmente problemática cuando el individuo niega o no comprende su propia condición. «Ciegos a sus inusuales capacidades mentales y emocionales, pueden vivir sus vidas fragmentados, frustrados, insatisfechos y alienados en su ser más profundo». [10]
A pesar de replantear la superdotación como un desarrollo asincrónico e intentar desmontar el mito de que la superdotación solo se demuestra por el éxito externo (como la eminencia o la riqueza), la continua obsesión de la sociedad con el logro y la falta de comprensión de que el procesamiento mental de un individuo superdotado es especialmente inusual hacen que reconocerlos y comprenderlos sea difícil, cuando no imposible. Como resultado, muchos adultos superdotados no tienen ni idea de que son más inteligentes que la norma y, por lo tanto, deben lidiar con los problemas relacionados con estar desincronizados sin darse cuenta del por qué, a menudo preguntándose, según Nancy Alvarado, si están «locos o tienen serios problemas mentales, sociales y de adaptación». [11] Alvarado compartió un ejemplo de esto en su artículo, «Adaptación de adultos superdotados», cuando describió una broma recurrente en las reuniones de Mensa donde los miembros sienten que deberían pasar una nueva prueba, lo que refleja su inquietud por considerarse altamente inteligentes. [12] Además, si un individuo finalmente conoce, integra y acepta su superdotación, el énfasis excesivo de la sociedad en los beneficios positivos relacionados con la alta capacidad intelectual minimiza e ignora la lucha personal que el individuo está experimentando y le coloca sobre los hombros una carga similar a la que arrastra el niño superdotado: la suposición de que la autorrealización y el logro les llegarán fácil, o automáticamente, sin ninguna necesidad de ayuda o apoyo. [13]
La psicóloga Deirdre Lovecky aborda algunas características socioemocionales clave relacionadas con la superdotación en la edad adulta en su impactante artículo, «¿Puedes oír el canto de las flores? Problemas de los adultos superdotados». [14] En concreto, Lovecky identificó cinco rasgos de los adultos superdotados que varían según las características únicas de la personalidad de cada individuo, así como factores fisiológicos. La autora muestra cómo cada uno de estos puede influir en la vida de una persona tanto positiva como negativamente. Los rasgos son: divergencia, excitabilidad, sensibilidad, percepción y entelequia.
DIVERGENCIA
La primera de ellas es la divergencia . Los pensadores divergentes suelen ser innovadores, independientes, intrínsecamente motivados y capaces de ver una situación desde todos los ángulos. Con frecuencia, desafían el ‘statu quo’ y, según Lovecky, «dan color a la vida de los demás». Por el contrario, pueden frustrarse cuando otros miembros del grupo discrepan o no les comprenden. Les cuesta apoyar ideas absurdas y, dado que a menudo no se adhieren a las convenciones o mandatos sociales, pueden sentirse inadaptados, enfrentándose a la presión constante de conformarse a costa de perder su identidad. Lovecky describe al pensador altamente divergente como «una minoría de uno», lo que puede conducir a una enorme sensación de alienación e incluso a la depresión existencial.
EXCITABILIDAD
El segundo rasgo, la excitabilidad, se manifiesta por un alto nivel de reactividad emocional, energía y activación del sistema nervioso. Lovecky señala que, a diferencia de las personas con hiperactividad, los adultos superdotados pueden centrarse y concentrarse durante largos períodos; funcionan bien y de forma productiva, disfrutando de los retos y de asumir riesgos. Esta característica les permite prosperar en cualquier campo que cautive su interés, aunque debido a su alto nivel de energía pueden ser competentes en muchas áreas. Sin embargo, puede resultarles muy difícil autorregularse, necesitando actividad y estimulación constantes para evitar el aburrimiento. Para algunos, su pasión por la novedad puede llevarlos a abandonar proyectos por considerar que se han vuelto obsoletos, dejando a otros cosechar las recompensas por las ideas innovadoras que aportaron a la causa. Lovecky cree que la falta de gratificación puede conducir a la depresión crónica.
SENSIBILIDAD
Un tercer rasgo es la sensibilidad , descrita como un profundo sentido de identificación con los demás que lleva a las personas superdotadas a formar vínculos intensos y captar inmediata e intuitivamente el tono emocional en todas sus interacciones sociales. «Piensan con los sentimientos» y, como resultado, los adultos superdotados a menudo se dedican a diversas causas, satisfaciendo sus necesidades socioemocionales al atender a las necesidades y luchar por los derechos de los demás, sin importar el costo personal. Ignorando sus propias deficiencias, estas personas son altamente moralistas, centradas en hacer lo que creen es correcto. Como resultado, pueden no comprender por qué otros no comparten su pasión, lo que los lleva a sentirse intolerantes con aquellos cuyas preocupaciones juzgan de superficiales.
PERCEPCIÓN
Un cuarto rasgo común en los adultos superdotados es su profunda percepción: la capacidad de apreciar los diferentes aspectos de una persona o situación y de llegar rápidamente al meollo del asunto. Por lo tanto, pueden ayudar a otros a comprenderse a sí mismos, aunque, paradójicamente, suelen desconocer sus propios dones. Gracias a su capacidad de ver lo que sucede «entre bastidores» en la mayoría de las situaciones, son capaces de reconocer la verdad. Eso les genera aversión ante la ambigüedad, el engaño y la hipocresía. Lovecky sostiene que estas personas tienen «un toque de magia» debido a su gran intuición y perspicacia. También tienden a ser muy conscientes de sí mismos, capaces de evaluar su propio comportamiento, necesidades y motivaciones y, como resultado, determinar qué les conviene, independientemente de lo que piensen los demás. Sin embargo, también pueden provocar en los otros el que se sientan intimidados y amenazados ante su capacidad para llegar tan rápidamente a conclusiones tan acertadas de gran lucidez y profundidad. Mientras tanto, el individuo superdotado no alcanza a comprender por qué los otros continúan actuando de manera errónea y contraproducente para resolver los problemas. Lovecky señala que cuanto mayor es la discrepancia entre el yo interior y la cara exterior, menos cómodo se siente el individuo superdotado consigo mismo.
ENTELEQUIA
Finalmente, Lovecky identifica un quinto rasgo común en los adultos superdotados, al que llamó «entelequia», para describir el tipo único de motivación, fuerza interior y vitalidad que los impulsa a alcanzar su máximo potencial. Este impulso suele servir de modelo a seguir para la autorrealización de otros y crea el contexto adecuado para una conexión profunda de amistad donde las partes trabajan juntas para alcanzar su máximo potencial. Sin embargo, esto también puede provocar que la persona se sienta abrumada al intentar satisfacer las necesidades de los demás en detrimento de las suyas y que, finalmente, evite las relaciones personales para poder enfocarse y alcanzar su máximo potencial.
ALTA CAPACIDAD Y VULNERABILIDAD
La disincronía de los niños y adultos superdotados los hace especialmente vulnerables al interactuar con la población neurotípica, creando a menudo una enorme brecha entre quienes son realmente y la imagen pública que se ven presionados a asumir. En consecuencia, terminan sintiéndose alienados, tanto de los demás como de sí mismos. Lamentablemente, la calidad de vida en la sociedad occidental solo sirve para exacerbar este potencial de dolor psíquico debido a su enfoque materialista, competitivo e individualista.
Esta situación subraya el autor Sebastian Junger en su libro: Tribe. [15] Junger compartió que lo que le inspiró a escribir este libro fue el cuestionarse el hecho de que muchos colonizadores capturados por comunidades nativas americanas a menudo no quisieran ser repatriados a la sociedad occidental así como, de manera similar, muchos soldados a menudo extrañaban su experiencia en el frente y sufrían de trastorno de estrés postraumático (TEPT) al regresar a casa. Para Junger, un pensador talentoso y divergente, estos dos impulsos parecían análogos. Lo que concluyó, después de investigar ambas situaciones más a fondo, fue que los seres humanos tienen un fuerte instinto y una gran necesidad de pertenecer a pequeños grupos (como las tribus o los pelotones de combate) definidos por un propósito común. Lamentablemente, ese sentido de conexión y de significado compartido se ha perdido en gran medida en la sociedad moderna.
Junger estudió por qué los colonizadores y los veteranos de guerra que regresaban encontraban la sociedad occidental tan poco acogedora y atractiva, a pesar de los beneficios materiales y la indudable seguridad que les ofrecía. Según Junger, la agricultura y, posteriormente, la industria produjeron dos cambios fundamentales en la experiencia humana: crearon una sociedad más individualista, centrada en la acumulación de bienes materiales y menos enfocada en el bien común, donde las personas aspiran preferiblemente a poder vivir independientemente antes que a pertenecer a un grupo o comunidad. Por lo tanto, por primera vez en la historia de la humanidad, un individuo puede vivir con poca o casi ninguna interacción humana, sintiéndose como si estuviera rodeado de extraños. Esto resulta en una sociedad donde la inmensa mayoría de los miembros se sienten, y viven realmente, completamente solos.
En contraste, los colonizadores que vivían en las tribus nativas americanas se sintieron acogidos por comunidades unidas, igualitarias, sin distinción de clases sociales, que les brindaban una mayor autonomía, con prácticas religiosas menos represivas, mayor libertad sexual y un fuerte sentido de lealtad grupal. De igual manera, los ex-combatientes en tiempos de guerra compartían fuertes vínculos sociales y participaban en una causa común. Eso no solo les daba un propósito intenso e inmediato, sino que, irónicamente y a pesar del riesgo que corrían sus vidas, les otorgaba una poderosa sensación de bienestar. Al regresar a casa, estos veteranos a menudo experimentaban aislamiento y depresión y se sentían como extranjeros en una comunidad que no tenía un sentido real ni se acercaba a la profunda intensidad que había tenido la experiencia que habían vivido en el frente. Durante la guerra, «el interés propio se integra en el interés grupal; no hay supervivencia individual sino supervivencia grupal y eso crea un vínculo que muchos extrañan profundamente».
Curiosamente, el propio Sebastian Junger experimentó un trastorno de estrés postraumático (TEPT) tras servir como periodista de guerra en Afganistán. Incluyó su descripción de esta experiencia porque mucho de lo que describía reflejaba algunas de las mismas respuestas que las personas superdotadas experimentaban en su vida diaria debido a su mayor sensibilidad, excitabilidad, emotividad e intensidad. Junger afirmó que, desde una perspectiva evolutiva, los síntomas del TEPT (y posiblemente las reacciones de las personas superdotadas ante un entorno hostil) son respuestas apropiadas y totalmente normales cuando te sientes amenazado: «necesitas estar alerta, quieres evitar situaciones en las que no tengas el control, reaccionas ante ruidos extraños, tienes un sueño ligero y te despiertas fácilmente. Tienes flashbacks y pesadillas que te recuerdan amenazas específicas que has sufrido en tu vida y experimentas el estar, de manera intermitente, enojado y deprimido. La ira te mantiene preparado para luchar y la depresión te impide estar demasiado activo como para exponerte a más peligros». Continuó afirmando que el TEPT puede verse exacerbado por otros factores, pero tiende a disminuir con el tiempo. Confesó: «Mis ataques de pánico disminuyeron y finalmente cesaron, aunque una extraña emotividad los reemplazó. Me encontraba repentinamente llorando por cosas ante las que antes solo habría sonreído o que hubiera, directamente, pasado por alto… esto desencadenó en una catastrófica explosión de tristeza… Al dormirme, era como si me volviera parte de una experiencia humana mucho más grande y completamente desgarradora. Era una experiencia emocional demasiado intensa como para ser capaz de reconocerla mientras estaba despierto.»
TRES NECESIDADES BÁSICAS PARA LA FELICIDAD HUMANA
Junger resume su análisis de por qué la vida tribal es preferible a la vida dentro de la sociedad moderna occidental y afirma que se debe a que la vida tribal satisface tres necesidades básicas intrínsecas a la felicidad humana según la teoría de la autodeterminación: sentirse competente, auténtico y conectado. La sociedad moderna, dado su énfasis en valores extrínsecos como la riqueza, el estatus, los logros, la conformidad y la competencia, no aborda estas necesidades y esto deriva en graves problemas de salud mental como el aislamiento, la soledad, la ansiedad y la depresión. Concluye: «Independientemente de los avances tecnológicos de la sociedad moderna —por muy milagrosos que parezcan—, el estilo de vida individualista que generan es profundamente dañino para el espíritu humano».
Para muchas personas profundamente superdotadas, sus características únicas dificultan enormemente su integración en la sociedad, lo que intensifica su sensación de aislamiento, soledad y destrucción del espíritu. Los esfuerzos por conectar con los demás suelen ser infructuosos. Es una lucha constante por conseguir un sentido de pertenencia. Además, intentar relacionarse con congéneres con quienes se tiene muy poco en común resulta, la mayoría de las veces, totalmente insatisfactorio. Puede producirse un rechazo mutuo, lo que lleva al aislamiento psicológico. A menudo, las personas superdotadas no logran comprender por qué les ocurre esto. Las historias que se cuentan a sí mismas intentando dar sentido a una situación que se repite una y otra vez les genera culpa, vergüenza y puede llegar a conducir al auto-desprecio. [16] Hay algo profundamente desafiante y doloroso en estar fuera de sintonía.
Históricamente, las personas superdotadas han sido ridiculizadas y criticadas por las características excepcionalmente únicas que las distinguen de la norma. En una sociedad competitiva y una cultura en la que lo que más importa es ganar o perder, sus habilidades y destrezas pueden percibirse como una amenaza para quienes se sienten menos favorecidos. En consecuencia, deben lidiar con una sociedad que no solo no está orientada en absoluto a satisfacer sus necesidades, sino que es tremendamente hostil ante su inconformidad. En esencia, según Nancy Alvarado, las personas superdotadas conforman una subcultura dentro de la cultura dominante, a menudo sin darse cuenta y, por esa razón, deben lidiar con graves problemas de identidad al igual que le ocurre a cualquier otro grupo minoritario. [17]
Debido a la intensa presión social para adaptarse y conformarse, algunas personas pueden tender a intentar amoldarse. Como afirmó Stephanie Tolan, cuando sus habilidades generan celos, puede existir un poderoso incentivo para ocultarlas y disimular sus dones para poder encajar. [18] Sin embargo, esto suele derivar en una sensación de aislamiento, rareza, insatisfacción e infelicidad ya que la persona a menudo descubre que la mayor parte de su interacción social carece de la profundidad y el sustento intelectual y emocional que anhela y que ha vendido su alma durante el proceso. Muchas personas de altas capacidades sufren una profunda sensación de aislamiento y lidian con intensos conflictos internos entre su deseo de encajar y su necesidad de validar y defender sus propios valores e ideales. Para protegerse en sus intentos de interacción social, muchas recurren a diversos dispositivos psicológicos y conductuales de defensa. Estos mecanismos se presentan en diferentes formas, pero Barbara Kerr describió dos formas muy comunes de protección: las espinas y las corazas. [19] Los que eligen usar espinas para defenderse ante la presión social que les exige ser normales, su mecanismo incluye rebelarse contra la autoridad, volverse intolerantes ante el ‘statu quo’ y actuar con prepotencia y hasta con agresividad. Estos comportamientos forman parte de su arsenal principal. Esta conducta dificulta las interacciones sociales pero, en cierta medida, ayuda a proteger la propia esencia. Por el contrario, las personas que optan por desarrollar una coraza como parte de su personalidad para protegerse del dolor de ser diferentes, se vuelven reservadas, tímidas, introvertidas y modestas. Al igual que las espinas, las corazas se utilizan para intentar proteger la identidad y el yo interior de un entorno percibido como hostil. Finalmente, existe una tercera opción que se utiliza como dispositivo de protección y que suele permitir un poco más de creatividad. Consiste en ponerse una máscara, desarrollando así una personalidad cambiante, versátil y totalmente falsa que pueda resultar más aceptable en un entorno social determinado. Esta máscara puede ayudar a las personas altamente superdotadas a integrarse con éxito en la sociedad pero hasta cierto punto, y ¿a qué precio? Probablemente a expensas de su integridad y de la genuina expresión de su propia esencia.
CONECTAR CON LA TRIBU
Somos una especie social y comunitaria y necesitamos de otras personas en nuestra vida. Idealmente, como individuos inteligentes y sensibles, al encontrar a otros que nos amen tal y como somos (el verdadero «yo» oculto bajo nuestra armadura) llegamos a saciar nuestra sed de compañía intelectual y superar nuestra sensación de aislamiento y disincronía. Entonces podemos aprender, no solo a aceptarnos a nosotros mismos, sino también a aceptar nuestra capacidad y la vulnerabilidad que conlleva. La profesora Brené Brown concluyó, tras años de investigación sobre la vergüenza y la vulnerabilidad, que quienes se sentían dignos de amor y tenían un profundo sentido de pertenencia sí eran capaces de aceptar su vulnerabilidad y aceptar que lo que los hacía vulnerables también los hacía profundamente bellos. [20] Finalmente se daban cuenta de que la vulnerabilidad y la ternura eran aspectos muy importantes e inseparables de su identidad. No es demasiado sorprendente que los sentimientos de aislamiento y el dolor de ser diferente puedan aliviarse en gran medida al conectar con otros que puedan proporcionar el apoyo emocional, intelectual, creativo, sensual y físico que necesitamos como individuos. Desafortunadamente, debido a que el número de personas excepcional y profundamente inteligentes y sensibles es tan pequeño en relación al total de la población, suele ser muy difícil encontrar y establecer relaciones significativas con verdaderos iguales. Pero, es fundamental hacerlo para poder desarrollar tanto una identidad propia coherente como una identidad grupal satisfactoria. El terapeuta Andrew Mahoney ha esbozado cuatro constructos principales que él cree son pasos fundamentales para que las personas superdotadas moldeen y construyan positivamente su identidad. [21] Estos son: validación (conciencia de la propia singularidad), afirmación (recibir reconocimiento y aprecio por parte de los demás), afiliación (asociarse con aquellos que tienen características, pasiones y habilidades similares) y afinidad (conectar con el mundo exterior y nutrir el sentido de significado y propósito de la propia vida). Por lo tanto, es fundamental encontrar a los pares, pero eso implica asumir riesgos y, también, trabajar duro. Pero, los beneficios de encontrar a tu tribu —personas tan inteligentes y sensibles como tú, que puedan brindarte un verdadero sentido de comunidad, comprometidas con proyectos significativos y que te ofrezcan refuerzo, ánimo y fomenten tus fortalezas, pasiones y sueños— no solo merece la pena sino que constituye una necesidad vital. Un grupo así puede ofrecer amistades duraderas basadas en características, intereses, capacidad intelectual, intensidad emocional, autenticidad y valores compartidos.
Algunas posibilidades de tribus para adultos profundamente inteligentes y altamente sensibles incluyen:
–Asociaciones de personas con altas capacidades intelectuales
-Grupos de Personas Altamente Sensibles
-Grupos locales de lectura o de otras aficiones como ajedrez, teatro, poesía
-Grupos de acción política
-Cursos presenciales o a distancia de temas de interés
-Voluntariado
Para las familias de niñas, niños y adolescentes de altas capacidades, las organizaciones sin fines de lucro y los grupos de apoyo locales pueden ofrecer ayuda, alivio y una conexión de incalculable valor. Sin embargo, una advertencia que debemos recordar es la de cuidar de nuestros verdaderos iguales y aceptarlos como los seres humanos imperfectos que son y que somos todos. Como señaló Nancy Alvarado, los adultos superdotados necesitan una identidad grupal para prosperar pero, a veces, desarrollar dicha identidad es muy complicado porque muchos se esfuerzan por alcanzar una autoimagen idealizada y se retraen al ver sus propios problemas proyectados en los otros adultos. Puede ocurrir que quieran relacionarse solo con quienes puedan mejorar su propia opinión acerca de sí mismos. Puede, incluso, que exijan nada menos que la perfección de los de su misma condición, con la esperanza de que la sociedad consiga aceptarlos, sin darse cuenta de que siguen replicando las limitaciones y desventajas de no ser ellos mismos y el lastre de su propia autoexigencia y necesidad de control. [23] Sin embargo, la consternación que a veces podemos experimentar al ver nuestra propia falta de sintonía reflejada en otros miembros de nuestra talentosa tribu también puede verse disminuida por la increíble alegría y emoción que experimentamos al ser, al fin, parte de un grupo de iguales. La sinergia intelectual que podemos experimentar dentro del grupo y la posibilidad de interactuar (quizás por primera vez en nuestra vida) con individuos con quienes construir lazos a partir de nuestro genuino y complejo mundo intelectual, compartir nuestra profundidad emocional y expresar nuestra pasión e intensidad es una experiencia indescriptiblemente positiva. Como dijo Stephanie Tolan: «Puede generarse una sensación de conexión casi mágica a medida que fluyen las ideas. Cuando mentes inusualmente capaces trabajan juntas, se crea una poderosa sensación de comunidad y pertenencia». [24] La alegría de encontrar pares intelectuales que estén dispuestos y sean capaces de escuchar realmente, que compartan tu vulnerabilidad y que acepten quién eres realmente sin intentar que cambies o encajes, crea un sentido de solidaridad que constituye el eje central de lo que significa ser humanos.
CONECTANDO CON LA TRIBU FAMILIAR
Dado que la superdotación a menudo se transmite a través del ADN, un componente clave para fortalecer nuestra identidad es explorar la historia de nuestra tribu familiar, nuestros antepasados y nuestros parientes más cercanos, como abuelos, padres y hermanos. Al centrarnos en los desafíos que enfrentaron al estar probablemente desincronizados también y en las estrategias efectivas (y fallidas) que utilizaron para alcanzar sus sueños, podemos llegar a descubrir una increíble fuente de sabiduría sobre cómo vivir con alta capacidad, alta sensibilidad y alta intensidad emocional.
La singular manera en que se manifestara la superdotación en nuestros familiares puede ser reveladora para nosotros mismos en relación a cómo las características de su personalidad, pasiones e intereses pueden verse reflejados en nuestras propias vidas. Podemos honrar y apreciar quienes somos al hacernos conscientes del impacto (tanto positivo como negativo) que han tenido la inteligencia y la sensibilidad tanto en nosotros como individuos como en nuestra familia extendida, a lo largo de los años, y poder así transmitir esa historia y la sabiduría de nuestros familiares a las futuras generaciones.
Para las madres superdotadas de niños superdotados, tener una mayor conciencia del pasado, incluyendo la infancia de nuestros padres y la propia infancia, les permitirá sentirse más seguras en la forma de responder a los desafíos de la crianza. Diversos estudios han encontrado que necesitamos perdonar a nuestros padres, especialmente a nuestros padres superdotados. La Dra. Barbara Clark afirma que nuestras experiencias de vida temprana no nos hacen, en sí mismas, padres y madres eficaces o ineficaces. [25] Más frecuentemente, la forma en que vemos nuestra infancia es el factor crucial. Es importante darnos cuenta de que nuestros padres probablemente también fueron personas altamente inteligentes y sensibles y, en consecuencia, sus necesidades únicas pueden no haber estado satisfechas. Además, como señala James Webb, muchos de nuestros familiares y cuidadores probablemente se hayan sentido asustados, preocupados e incluso intimidados por las conductas, ideas, demandas y necesidades de sus hijos brillantes, excepcionales, intensos y de fuerte voluntad. Esos hijos e hijas somos nosotros mismos y el impacto que la crianza de uno o varios hermanos superdotados pueda tener en una familia es lo que hemos vivido cada día de nuestras propias vidas en primera, segunda y tercera persona del singular y del plural. Nuestra capacidad de afrontar tanto los eventos negativos como los positivos que atravesamos mientras crecíamos y de mirar atrás a nuestra familia con empatía, comprensión y perdón tiene una influencia mucho mayor en cómo nos relacionamos con nosotros mismos y en cómo criamos a nuestros propios hijos que el peso real de cualquier experiencia o recuerdo que tengamos. Si conseguimos sentir más amor y compasión que resentimiento hacia nuestros padres, tal vez tengamos la suerte de que nuestros hijos sientan lo mismo cuando se conviertan en adultos.
SANANDO TU TRIBU INTERIOR
Varios profesionales han identificado las que consideran características clave de la personalidad que conforma la psique de las personas de altas capacidades.
Mary-Elaine Jacobsen descubrió que una de las cualidades más interesantes y a menudo pasadas por alto de la superdotación es el rasgo de la alta sensibilidad sensorial que hace que los superdotados absorban las experiencias de la vida a través de cada uno de sus poros como si fueran una esponja. [26]
Deirdre Lovecky se centró en cinco atributos específicos de los superdotados: divergencia, excitabilidad, sensibilidad, percepción y entelequia. [27]
El psicólogo y psiquiatra polaco Kazimierz Dabrowski identificó cinco áreas en las que las personas superdotadas exhiben conductas intensas (frecuentemente llamadas «sobreexcitabilidades» o «hipersensibilidades»). Una persona puede tener una o más de ellas, incluyendo la sobreexcitabilidad psicomotriz, la sensorial, la emocional, la intelectual y la imaginativa; aunque una suele ser siempre dominante. [28]
Otros expertos han enfatizado la intensidad, la curiosidad, la toma de decisiones de riesgo, la energía, la impulsividad, la búsqueda de significado, el agudo sentido del humor y la creatividad tan singulares y excepcionales que tienen las personas altamente inteligentes.
La terapeuta Paula Prober, autora del blog y de varos libros y guías: ‘Your Rainforest Mind: A guide to the Well-Being of Gifted Adults and Youth’, introdujo un nuevo enfoque para comprender la multidimensionalidad de las personas superdotadas . En un artículo de su blog, Prober sugiere que la multidimensionalidad de la mente superdotada puede concebirse como si convivieran diferentes subpersonalidades basadas en el modelo de los Sistemas Familiares Internos (SFI). [29] Le pregunta al lector: «¿Qué pasaría si tu multidimensionalidad pudiera dividirse en partes específicas que pudieras identificar, nombrar, con las que pudieras conversar y de las que pudieras aprender como si formaran tu propia comunidad interior o tu tribu interior?»
El Dr. Richard Schwartz desarrolló originalmente el enfoque de Sistemas Familiares Internos (SFI) y percibe a los individuos como un todo, pero también como un conjunto compuesto de partes o subpersonalidades. [30] Algunos sinónimos que han sido utilizados históricamente para nombrar estas partes incluyen los arquetipos de la personalidad, las figuras oníricas, los estados del yo y los estados complejos. Cada parte o subpersonalidad posee cualidades valiosas que contribuyen al todo y está diseñada para desempeñar un papel o un rol específico. Esta teoría ayuda a explicar por qué, por ejemplo, podemos tener emociones encontradas hacia alguien o persistir en aferrarnos a hábitos que sabemos perfectamente que son perjudiciales. En cualquier momento, una subpersonalidad dada puede activarse dependiendo de circunstancias internas o externas y verse obligada a abandonar su valioso papel para acabar impactando en nuestra tribu interna de manera dañina y disfuncional. De igual modo, una vez que esta subpersonalidad se siente segura, puede cambiar y convertirse nuevamente en un miembro útil y solidario de la tribu interna y reestablecer el equilibrio. Lo más importante es que, más allá de estas diversas subpersonalidades, existe un verdadero Ser o eje espiritual al que podríamos definir como nuestro «líder tribal» interior. Este concepto de Ser es bien conocido en muchas tradiciones espirituales y se le ha llamado en diversas culturas nuestra Esencia, Ser Divino, Conciencia, Alma o Visión. El Ser posee muchas cualidades de liderazgo necesarias como la lucidez, la intuición, la confianza, la compasión, la honestidad y la aceptación. Ese Ser es quienes real y profundamente somos. Antes de que se trabajara con el concepto de los Sistemas Familiares Internos (SFI) se prestaba muy poca atención al funcionamiento de estas entidades internas (el Ser y sus diversas subpersonalidades) y su relación entre sí. El Dr. Richard Schwartz descubrió que estas partes no solo se podían modificar en sí mismas y cambiar sus interacciones, sino que muchos de nosotros tenemos tres tipos principales de subpersonalidades. Las denominó: los ‘gerentes’, los ‘exiliados’ y los ‘bomberos’. Básicamente, los ‘gerentes’ intentan que estemos seguros y que seamos funcionales y procuran mantener el control. Cuando un individuo experimenta dolor, humillación o vergüenza, otro grupo de las subpersonalidades, los llamados ‘exiliados’, absorben y almacenan las emociones, los recuerdos y las sensaciones negativas de estas experiencias. Los ‘gerentes’ intervienen e intentan reprimir estos sentimientos manteniendo a las partes vulnerables encerradas en armarios interiores. Cuando los ‘exiliados’ escapan de su encierro por alguna alteración excesiva e inundan al individuo con emociones como el miedo y la ansiedad ante la posibilidad de ser nuevamente herido, otro grupo de subpersonalidades, los ‘bomberos’, reacciona y sale al rescate intentando sofocar estas emociones. Los ‘bomberos’ intentan frecuentemente distraer o disociar al individuo y escindirlo de estos sentimientos tan dolorosos adormeciéndolo frecuentemente mediante adicciones como el alcohol, la comida, el sexo o el trabajo.
Además de estos tres grupos principales de subpersonalidades, la tribu interna puede estar compuesta por muchas otras partes (o grupos) y, dado que la psique interna de las personas superdotadas suele ser extremadamente compleja, esto suele ser así en la mayoría de los casos. En su artículo, Paula Prober sugirió algunas partes adicionales, o subpersonalidades, que podrían ser especialmente relevantes dentro de la psique de una persona superdotada. Estas son el Saboteador, el Perfeccionista, el Rumiador, el Buscador, el Intuitivo, el Artista y el Ermitaño. Otras podrían incluir el Intelectual, el Esteta, el Cuidador, el Profesor y el Impostor. Sin embargo, dado que las personas altamente inteligentes y sensibles son únicas y excepcionales en múltiples aspectos, de múltiples formas y en múltiples capas de profundidad, esta lista no es exhaustiva.
El objetivo, según Paula Prober, es identificar las subpersonalidades especiales, desenredarlas entre sí y diferenciarlas de nuestro Ser o «líder tribal interno» y ayudarlas a colaborar armoniosamente dentro de la propia tribu interior. Al hacerlo, estaremos nutriendo el poder y los recursos inherentes a nuestro Ser. Para tener una visión más clara de ese objetivo, podemos preguntarnos: «¿Qué pasaría si tu tribu interior satisficiera tus necesidades básicas intrínsecas a toda felicidad humana (sentirse competente, auténtico y conectado), alimentara tu espíritu y tu sentido de pertenencia, te hiciera sentir amado y apreciado tal y como eres, fuera amable y gentil contigo, alimentara tus fortalezas, pasiones y sueños, te diera un sentido y un propósito en la vida y te proporcionara una comunidad interior fuerte, unida, segura y solidaria?»
Tanto Schwartz como Prober ofrecen diversas técnicas para promover el buen funcionamiento (y, en algunos casos, la sanación) de la tribu interior y permitirnos permanecer constantemente conectados con el estado genuino del Ser. En otras palabras, permitirnos ser personas autoconcientes, automotivadas y autoafirmadas que pueden llevar las riendas de sus vida, de sus pensamientos, de sus emociones y de todo su ser, con mayúsculas y minúsculas. Para ello, cada subpersonalidad necesita ser reconocida, reconfortada, validada, amada y escuchada. A medida que se fortalecen la compasión, la lucidez y la sabiduría del Ser, las personas consiguen empatizar con cada una de sus personalidades y ayudarlas a trabajar en conjunto. Esto, como enfatizó Paula Prober: «Tiene mucho sentido, pero no es fácil de lograr». Al igual que encontrar una tribu de verdaderos iguales, sanar tu tribu interior requiere tiempo y esfuerzo. Afortunadamente, una característica común a las personas inteligentes y sensibles es su intensa energía y empuje y su enorme capacidad de comprometerse y de enfocarse cuando el proyecto lo merece. Eso puede fortalecerlas y facilitar el proceso. Al dar un paso atrás y tomar una conciencia metacognitiva de las interacciones continuas entre las múltiples subpersonalidades internas, se puede empoderar el Ser para que pueda desempeñar plenamente su papel de líder tribal. Paula Prober sugiere algunas formas específicas que son útiles para explorar la psique y lograr el objetivo: «¿Qué pasaría si pudieras reunir todas esas partes de tu personalidad y sentarlas en una mesa redonda? Haz una lista de todas tus múltiples partes y, luego, escribe una breve descripción de cada una. De esta manera, no tendrás que definirte como deprimido, ansioso o desmotivado. Puedes ver así que ‘una parte de ti está deprimida’. Puedes conocer esa parte y descubrir qué le pasa; qué intenta decirte o enseñarte. Pero la depresión no es todo lo que eres. Puede que te sientas así en tus peores días, pero no es, de ninguna manera, lo único que eres. Es una parte con la que puedes trabajar y a la que puedes llegar a escuchar, comprender y acompañar. Y esa comprensión puede ayudarte a sentirte más aceptado y más esperanzado. Conocer tu esencia es un proceso continuo. ¿Cuándo te sientes en paz? ¿Alegre? ¿Profundamente compasivo? Lo más probable es que, en esos momentos, sea cuando estás en contacto con tu Ser Verdadero. Haz una lista de esas experiencias. ¿Pintas, escribes, meditas, cantas, haces música, jardinería, senderismo, escribes en tu blog, corres? Practica. Profundiza en esos momentos a medida que tomas consciencia de la unidad de tu cuerpo-mente-espíritu. Observa cuándo, cómo y dónde aparece una de tus subpersonalidades. Nómbrala. Dale la bienvenida. Siéntate junto al fuego. Mírala a los ojos. Dale un abrazo. Escúchala. Conversa con ella.» [31]
Muchas personas altamente inteligentes y sensibles, con sus profundas y complejas tribus internas, necesitan períodos de aislamiento y soledad, especialmente en el caso de las personas altamente sensibles. Estos períodos de reflexión pueden vivirse más plenamente mediante la meditación, mediante visualizaciones, ejercicios de relajación, yoga, trabajo energético y llevando un diario, una alimentación nutritiva y un sueño adecuado. Además, la guía de un terapeuta experto o de un mentor, puede hacer que el proceso de sanación de la tribu interna sea mucho más placentero y efectivo. Esto nos lleva a otra estrategia clave para nutrir nuestro verdadero Ser. Asegurarse de dedicar tiempo a la diversión y a encontrar maneras de poner en marcha nuestro sentido del humor. Conocer y sentir conexión con todas las partes de nuestra mente y de nuestro auténtico Ser es una de las mejores maneras de honrar y celebrar nuestra maravillosa tribu interior, promover su crecimiento y trazar el camino hacia la transformación y la autorrealización.
CONECTANDO CON TODA LA HUMANIDAD
A medida que trabajamos en sanar nuestra tribu interior podemos reflexionar sobre el impacto que deseamos tener en el mundo. Podemos desarrollar y cultivar nuestra conexión con los demás, llevando nuestro Ser auténtico a una comunidad más amplia e intentando conectar, incluso, con toda la humanidad.
Una persona cuya tribu interior vive en armonía con su Ser a menudo es percibida por los demás como auténtica, sólida y sin pretensiones. Las personas se sienten a gusto en su presencia porque sienten que es seguro quitarse sus propias corazas y mecanismos de protección y revelar también su verdadero Ser. Como lo expresó el Dr. Schwartz en su teoría de los Sistemas Familiares Internos: “Esa persona a menudo genera comentarios como: ‘Me gusta porque en su presencia no tengo que fingir, puedo ser yo mismo’. Se sienten atraídos por la autenticidad y la calma de esa persona consciente de si misma, por su pasión por la vida y por su sentido de propósito, responsabilidad y compromiso». [32] A medida que el verdadero Ser del individuo se fortalece y el impacto negativo de sus subpersonalidades disminuye, su conciencia del hecho de que todos estamos conectados mejora hasta tal punto que se vuelve cada vez más compasivo y motivado a mejorar la condición humana individual y social.
El camino hacia la autorrealización, descrito por el modelo de los Sistemas Familiares Internos, refleja y conjuga diversas teorías del desarrollo humano. Dos ejemplos, aplicables principalmente a las personas con altas capacidades, fueron propuestos por el terapeuta Andrew Mahoney y el psiquiatra Kazimierz Dabrowski, ambos mencionados anteriormente. Andrew Mahoney describió cuatro constructos que constituyen pasos cruciales para que las personas con altas capacidades influyan positivamente en la construcción de su autoconcepto e identidad. Denominó el cuarto y último paso, la afinidad, que requiere que la persona desarrolle conexiones con el mundo exterior y cultive un sentido de significado y propósito.
Kazimierz Dabrowski propuso 5 niveles de desarrollo de la personalidad. Al igual que el modelo SFI y el de Mahoney, en el quinto y más avanzado nivel de Dabrowski, el individuo siente una conexión con toda la humanidad más allá de sí mismo y elige una vida dedicada al servicio. [33] La teoría de Dabrowski, que comienza en el Nivel 1, cree que la mayoría de las personas viven sus vidas sumidas en una desesperación silenciosa, moldeadas por las presiones de la sociedad y sus congéneres, y con muy poca o nula introspección. Debido a que un individuo no puede desarrollarse completamente y ser auténtico sin desarrollar primero su propio núcleo interno y genuino de creencias y valores, según Dabrowski, la vida en este primer nivel sería una «integración primitiva». Sin embargo, si un individuo enfrenta una crisis o un evento doloroso y desestabilizante, su percepción de sí mismo puede desmoronarse temporalmente y llevarle a cuestionar qué es verdaderamente significativo y volverse ambivalente sobre sus elecciones de vida. En este nivel, el Nivel 2, la persona resuelve la situación estresante de una entre tres maneras: retrocediendo al Nivel 1 y volviendo al ‘statu quo’, permaneciendo estancada en una desintegración prolongada en el Nivel 2 o avanzando, eligiendo proactivamente nuevos valores para reemplazar los rígidos códigos sociales de comportamiento. Dabrowski consideró esta tercera opción como el primer paso hacia la verdadera salud mental y la transformación interior. En el Nivel 3, la persona continúa fortaleciendo su sistema de valores personales y sus decisiones comienzan a medirse en función de su propia visión emergente sobre el tipo de persona que siente que debería ser. Al pasar al Nivel 4, se compromete aún más con estos valores superiores que ahora forman parte cada vez más de su «verdadero yo». En el Nivel 5, la persona puede alcanzar la armonía y la integración interior. Siente una conexión más allá de sí misma con toda la humanidad y elige una vida dedicada al servicio, libre de los mandatos de la ideología, la cultura y las convenciones sociales.
En su libro, El Niño Espiritual , Lisa Miller enfatiza que todos nacemos con la facultad de conectar y experimentar una profunda sensación de unidad con los demás. [34] Sin embargo, esta facultad debe fomentarse y desarrollarse tanto para el beneficio del individuo como para el de toda la sociedad. Además, los niños superdotados suelen nacer con sensibilidades cognitivas y emocionales singulares que contribuyen a fomentar esta conexión, impulsando su desarrollo positivo y la consecución de los niveles más avanzados del desarrollo de la personalidad que exponía Dabrowski. Estas características suelen manifestarse a una edad muy temprana. Una de estas características, el potencial para un mayor desarrollo moral, fue encontrada por la Dra. Linda Silverman como presente en la alta sensibilidad moral mostrada en niños superdotados. [35] Sin embargo, Silverman también subrayó la necesidad de nutrir ese potencial para que conduzca a niveles más altos de desarrollo. Las intensas reacciones y sensibilidades de muchos niños superdotados identificados por Dabrowski como ‘sobreexcitabilidades’ también los hacen más propensos a cuestionar el ‘statu quo’ y rechazar las normas establecidas y los valores culturales dominantes. El psicólogo James Webb cree que tres sobreexcitabilidades específicas son los impulsores clave para empujar al individuo a desintegrarse positivamente. [36] Según el Dr. Webb, la sobreexcitabilidad intelectual hace que el individuo sea más propenso a reflexionar y cuestionar, la sobreexcitabilidad emocional le hace más sensible a las cuestiones relacionadas con la moral y la justicia, y la sobreexcitabilidad imaginativa incita a visualizar con mayor lucidez y claridad cómo podrían y cómo deberían ser las cosas.
Una de las características comunes, y a menudo pasadas por alto, incluidas entre las maneras de identificar la superdotación es el agudo y singular sentido del humor de las personas con alta capacidad intelectual. Las madres, padres y maestros a menudo notan el asombroso sentido del humor de los niños superdotados. Un humor sofisticado, peculiar y muy distinto del esperable para su edad. Debido a que a los seres humanos les encanta reír, la Dra. Leta Hollingworth describió esta capacidad como un «sentido salvador» en las personas superdotadas, dado que a menudo les sirve como un poderoso aglutinante social, creando un contexto en el que las demás personas se sienten cómodas, vivas y conectadas. [37]
Curiosamente, en las tradiciones nativas americanas, algunos miembros específicos eran designados, e incluso auto-proclamados, como los «tontos oficiales» de la tribu. Estos individuos, a menudo, hacían cosas contra las normas tribales establecidas para despertar intencionadamente a las demás personas y desafiar su pensamiento. [38] El tonto, el bromista, el juglar, el ‘joker’, en muchas épocas y culturas, jugó un papel muy importante y hasta sagrado al evitar que las personas se quedaran atrapadas en sus maneras rígidas de pensar y de vivir. Hacer reír es uno de los mayores regalos que una persona puede dar a otra y está relacionado con la creación y el fortalecimiento de las conexiones humanas, así como con la promoción de la desintegración positiva hacia niveles superiores de desarrollo humano.
Una condición final que promueve la conexión entre una persona altamente inteligente y sensible y la humanidad en su totalidad es la compleja realidad descrita en la definición de disincronía: la singularidad respecto a la norma y la consiguiente vulnerabilidad. El mero hecho de que tantas personas altamente inteligentes y sensibles se sientan diferentes y alienadas a menudo les impulsa hacia la desintegración positiva. Obligadas a tomar distancia y a observar su entorno desde fuera, como seres marginales, esa circunstancia les proporciona una perspectiva más amplia y objetiva de la realidad. Frecuentemente, este punto de vista, les lleva a cuestionar las vidas de silenciosa desesperación que perciben a su alrededor. Esto les lleva, consecuentemente, a reflexionar sobre lo que es verdaderamente importante y lo que no lo es, a identificar sus valores e ideales y a elaborar un enfoque adecuado y conciliador para guiar y ayudar a su comunidad y, en extensión, a toda la humanidad.
En palabras de la Dra. Brene Brown: «Ese es nuestro trabajo. Dejar que nos vean, que nos vean verdadera y profundamente, que nos vean en nuestra vulnerabilidad. Amar con todo nuestro corazón, aún sin garantías. Creer que somos suficientes. Dejar de gritar y empezar a escuchar». [39] En este punto, según la Dra. Brown, podemos ser más amables y gentiles con las personas que nos rodean sin olvidar el hecho de que nuestra singularidad puede ser difícil de entender y de aceptar para las personas neurotípicas. Podemos ser más amables y gentiles con nosotros mismos también. Este es un paso esencial si queremos ayudar a que la sociedad funcione e impactar positivamente en el mundo. Necesitamos subrayar nuestra humanidad compartida; centrarnos en los lazos comunes en lugar de hacerlo en las diferencias. Al comprender la simple verdad de que los demás son tan reales y valiosos como nosotros, y luego intentar entrar en esas mentes diferentes y apreciar y respetar su valor por igual, podremos conectar con todos los individuos de esa gran tribu que es toda la humanidad.
Podemos elegir apoyarnos mutuamente y, en el proceso, ayudarnos a nosotros mismos. Es una elección consciente, vital y necesaria por el bien de nuestro Ser. No hay nada más positivo, esperanzador y empoderador que ser amables los unos con los otros. Con esta visión del mundo, las nociones de éxito y de autorrealización se reformulan superando el estrecho enfoque individualista de objetivos egoístas imperante en la sociedad moderna hacia uno de sueños basados en nuestra conexión profunda y amorosa con los demás.
El autor Piero Ferrucci compartió una historia que demuestra poderosamente esta necesidad crítica de profunda conexión humana: “El Infierno es un lugar donde todas las personas tienen tenedores con mangos extremadamente largos. Aunque hay suficiente comida, no consiguen llevársela a la boca. En el Paraíso, por el contrario, aunque todos tienen esos mismos tenedores, se alimentan los unos a los otros”. [40] Al alimentarnos mutuamente, tanto literal como metafóricamente, podemos contribuir a crear el Paraíso en la Tierra.
REFERENCIAS
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[30] Schwartz, Richard. The Center for Self Leadership, Internal Family Systems (http://www.selfleadership.org)
[31] Prober, Paula. (August 31, 2016). “Imposter, Scholar, Procrastinator, Healer—Your Multidimensional Self.” Your rainforest mind: Support for the Excessively Curious, Creative, Smart & Sensitive. https://rainforestmind.wordpress.com
[32] Schwartz, Richard. The Center for Self Leadership, Internal Family Systems (http://www.selfleadership.org)
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[39] Brown, Brene. (June, 2010). “The Power of Vulnerability.” TEDx Houston
[40] Ferrucci, Piero. (2009) What We May Be: Techniques for Psychological and Spiritual Growth Through Psychosynthesis. New York: TarcherPerigee Publishing.



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