¿Por qué sentir vergüenza?

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La vergüenza es uno de los problemas más frecuentes con el que se enfrentan las familias de los niños y niñas con altas capacidades.

¿Por qué sentir vergüenza? Porque hay ignorancia, desconocimiento, vacío, incomprensión, señalamiento, rechazo, acoso, falsas etiquetas, tabúes, mitos, y más.

Una lista triste y extensa que desemboca en el silenciamiento, el ocultamiento y la soledad que revisten a la vergüenza.

Éste artículo, publicado por Olga Carmona, psicóloga clínica y experta en psicopatología de la infancia y la adolescencia, en el blog De Mamás y de Papás de El País, visibiliza y anima a afrontar este problema que no debería existir, y que tenemos que luchar por erradicar.

Porque ningún ser humano debe sentir vergüenza de ser quién es, de sentir como siente, de pensar como piensa, ni de necesitar lo que necesita.

Nadie, absolutamente nadie debería esconderse, avergonzarse de ser lo que es y de brillar en todo su esplendor, solo porque esté rodeado de ignorancia, ceguera, insensibilidad y rechazo.

Tenemos que hacerlo. Tenemos la necesidad, el deseo, la responsabilidad, el deber de hacer ver y defender nuestros derechos, los derechos de nuestros niños.

Porque, como recuerda y defiende el presidente de la Asociación Nacional para Alumnos Superdotados de Estados Unidos, ellos tienen derechos.

Tienen derecho a saber, a aprender, a ser intensos sin tener que pedir perdón por eso, a amar su identidad, a disfrutar de sus logros, a equivocarse, a pedir ayuda, a ser diferentes, a decidir, a ser.

Por ese motivo tenemos que reemplazar la vergüenza por otras emociones más apropiadas: optimismo, certeza, valentía, entusiasmo; porque lo que son es digno de ser mostrado, respetado, valorado, apoyado.

Los niños no tienen ningún problema. Las familias no tienen ningún problema.

El problema lo tiene la sociedad. Y es la que en todo caso debería cargar con la vergüenza.

Y es a eso a lo que debemos dar una solución.

 

Aquí el enlace al artículo completo.

No te avergüences si tu hijo es superdotado

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Etiquetas en las altas capacidades

La necesidad de tener una etiqueta

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Ser o no ser de Altas Capacidades… ¿Es esa la cuestión?

¿Por qué se empeñan los padres en “etiquetar” a sus hijos con altas capacidades? Esta parece ser la creencia más arraigada que contamina el mito de “ser o no ser” de altas capacidades…aparece entre vecinos, familiares cercanos y lejanos, compañeros, amigos e incluso en profesionales, educativos y sanitarios. ¿Pero es realmente esa la cuestión? ¿Existe la necesidad de tener una etiqueta de Altas Capacidades?

Día a día, nos encontramos disparidad de opiniones y cuestionamientos relacionados con la cultura, los estereotipos y las creencias que vagan por los diferentes contextos sociales en los que las familias se encuentran inmersas:

¿No se dan cuenta los padres que al etiquetar a sus hijos de esta manera pueden crear falsas expectativas en ellos y en su entorno, y que sus profesores, compañeros, e incluso amigos, van a esperar resultados brillantes? (Cualquier persona, vecina o familiar).

Puede que sí nos demos cuenta… pero aun así necesitamos saberlo: para entender a nuestros hijos, para que ellos se entiendan más a sí mismos, para saber porqué se sienten así, para saber que hay más como ellos y sobre todo para no pensar que es nada raro/malo como suele pasar.

¿No se dan cuenta las familias que así los niños y adolescentes pueden sufrir rechazo social? ¿De verdad es tan importante esta etiqueta? (Profesor de primaria)

Puede que sí, por eso no lo decimos abiertamente, como si fuera algo malo que esconder, nos asusta el estigma basado en creencias erróneas y a veces estamos cansados de tener que dar explicaciones a quién nos las pide y nos juzga sin saber. Esta etiqueta nos puede servir para reclamar atención y derechos, que están en la ley.

¿Por qué cada vez se solicitan más evaluaciones psicopedagógicas? ¿Cada  vez hay más niñas y niños superdotados? (Profesional sanitario)

Lo triste es que más de la mitad de ellos están sin identificar y de ello pueden derivar otras problemáticas…No se trata de que exista una problemática vinculada a la inteligencia, los obstáculos surgen por otros motivos. Los profesionales que trabajamos con el colectivo y las familias implicadas, nos atrevemos a afirmar que hemos encontrado muchísimas dificultades  en el desarrollo de los niños si no se identifican o si esta valoración es errónea, etiquetando en ocasiones con otros diagnósticos como trastorno por déficit de atención, hiperactividad, Asperger, entre otros.

Estos  padres que sobreestimulan a sus hijos y  quieren exhibir la etiqueta de que son maravillosos como si fueran superiores… mi hijo también destaca y no lo voy diciendo por ahí… (Papá o mamá de compañero de mi hija en el cole).

No sobreestimulamos. Intentamos entenderles, atenderles en sus intereses, responder a sus preguntas, escucharles, jugar, motivarles a aprender, darles cariño. Nuestra mayor motivación es la misma que la de cualquier madre o padre, darles amor y educarles para que sean felices.

Si es más listo/a le costará menos trabajo estudiar (Profesora de secundaria)

Si decidimos valorar a nuestros hijos es para que atiendan sus necesidades, no para etiquetarles de “listos”, no queremos que los exhiban como trofeos o los juzguen injustamente, sin valorar su esfuerzo. Es importante para nosotros que valoren sus esfuerzos de clase y sigan atendiendo sus necesidades sin juicios de valor.

Es todo postureo. Listillo. Engreída. Pelota. Empollona. Tímido. Orgullosa. Pesado. Rarito. Manipulador. Mandona. Solitario. Llorón. (Algun@s compañer@s de clase).

No queremos estas etiquetas basadas en prejuicios. ¿Tenemos que explicar por qué? Si la sociedad no va ayudar a nuestros hijos en sus necesidades sino a etiquetar y prejuzgar de este modo, mejor no evaluamos. Si ya tenemos la evaluación y etiqueta de “ser de altas capacidades”, nos escondemos y sólo lo comunicamos en nuestros círculos más cercanos. Las ventajas de la “etiqueta” tienen que compensar los prejuicios.

Raro, tímido, aislada, triste, sola, sensible, llorona, nervioso, vergonzoso, tonto, contestona, deprimido, hiperactivo, furioso  (Ell@s mism@s).

De eso nada, no nos gusta que piensen esto de sí mismos, que se cuelguen etiquetas que les paralizan, basadas en la incomprensión de lo que les pasa, derivadas de la extrañeza, de vivir experiencias en las que no encajan, pero sobre todo por ser de altas capacidades, no son como los demás, y no es malo… Es especial porque se sale de la norma, y puede ser maravilloso. El autoconcepto (saber que son de altas capacidades ) ayuda a su autoestima, ya que entienden por qué son diferentes, porqué piensan distinto y a veces no les entienden…porqué sienten de forma tan intensa…sin juicios de valor. Aquí la etiqueta puede ayudar muchísimo a que se conozcan, y se comprendan, pero sobre todo se acepten y se quieran tal como son.

SER O NO SER… ¿ES ESA LA CUESTIÓN?

“Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia?” William Shakespeare en Hamlet reflexionaba hace casi medio siglo sobre ésta misma cuestión…

Ser o no ser… Humanos, Ser o no ser ….Mujeres. Ser o no ser….tolerantes, cívicos, reivindicativos, luchadores…Ser o no ser…de altas capacidades….Si somos de altas capacidades…¿Tenemos qué saberlo? ¿De verdad es tan importante? …¿Y nuestros hijos…deben saberlo? Parece que si solicitamos una evaluación somos pretenciosos…aunque todos los indicios nos lleven a ello, aunque tengamos antecedentes familiares que apoyen nuestras  sospechas….¿Y si nos juzgan? ¿Y si no nos ayudan ni nos atienden en nuestras necesidades…? Si valoramos la cuestión desde un punto de vista rentable, sopesando ventajas e inconvenientes…depende de cada caso…¿Y si soñamos una sociedad más justa, donde esta etiqueta me sirviera para potenciar sus fortalezas y atender y minimizar sus debilidades? ¿Y si soñamos que la “etiqueta” va acompañada de un proyecto de atención a las necesidades psicológicas, sociales, educativas, emocionales…?

¿…Y si soñamos una educación más amable hacia nuestros hijos? Ser o no ser soñadores, confiados, luchadores, ser o no ser de altas capacidades.

SER O NO SER… ¿ES ESA LA CUESTIÓN?

Ser o no ser…de altas capacidades…ser o no ser…tal como somos.

ESA es la cuestión.

Altas Capacidades: la importancia del diagnóstico

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En nuestra última ágora de familias hablamos de la importancia del diagnóstico. De ponerle un nombre a esas señales que vemos y nos llevan a pensar que algo les pasa a nuestros hijos, y no sabemos qué. Queremos ayudarlos, comprenderlos, hacerlo bien, y nuestras propias preguntas a veces se complican cuando nadie ve lo que nosotros vemos, o cuando les ponen etiquetas equivocadas: déficit de atención, hiperactividad, trastorno bipolar, síndrome de asperger. Es muy peligroso transformar en patología algo que no lo es. Es importarte conocer, empatizar, comprender y ayudar a encauzar el maravilloso potencial de los niños con altas capacidades.

Necesitamos una educación para la igualdad, no para la uniformidad.

Necesitamos una educación desde la que cada niño pueda desarrollar su potencial y sus habilidades, y no tenga miedo de ser como es, pero para eso tenemos que ayudarle a aceptarse y valorarse sin etiquetas ni prejuicios.

Compartimos este artículo esperando que fomente una mayor concienciación; más herramientas, más formación, más apoyo, más empatía.

 

Los niños superdotados invisibles

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